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La estoica virtud: una palabra demasiado importante como para olvidarla

Con la fortaleza frente a la adversidad, se alcanza el equilibrio y finalmente la felicidad.

Guía de: Alma

En una de las escuelas estoicas de la antigua Grecia existían tres  leyes de la naturaleza que se enarbolaban como estandartes de una vida virtuosa, sujeta a la ataraxia.

La ataraxia (“ausencia de turbación”) es una cierta disposición del ánimo, gracias a la cual una persona, mediante la disminución de la intensidad de sus pasiones y deseos, y la fortaleza frente a la adversidad, alcanza el equilibrio y finalmente la felicidad. La ataraxia es, por tanto, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación con el alma, la razón y los sentimientos.

estoica virtud

Foto: Internet

Las tres leyes eran:

1) Quien no acepta su destino muere antes de morir

2) Aquel que elige su muerte encuentra su virtud y con ello la felicidad

3) El que acepta la justicia del universo es uno con su propio destino

Virtud es hoy una palabra demasiado olvidada.

Para los estoicos, era la capacidad de crear, a partir de un riguroso conocimiento de autocontrol. Para ellos la virtud, la bondad, era la felicidad en sí misma; por eso era importante ser virtuoso y honrar la naturaleza con actos armónicos. Así, la felicidad, se encontraba adentro, nunca afuera, y por eso buscaban el Daimon que es esa esencia o chispa divina que todos tenemos dentro.

Nunca alegaron contra el destino, pues confiaban ciegamente en que una naturaleza superior es quien sabe lo que es mejor para uno.

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