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¿Por qué en ocasiones no nos atrevemos a amar?

Cuando no nos atrevemos a amar, nos inventamos una idea del otro y levantamos un gran muro de piedra para protegernos.

Guía de: Alma

Según nos enseñan las Constelaciones Familiares (terapia que utiliza la memoria interpersonal y los sistemas familiares de conducta), si una mujer no ha tomado y ha perdonado a su padre, es difícil que pueda establecer una relación sana con un hombre. Asimismo, si un hombre no ha tomado y ha perdonado a su madre, tendrá dificultades para formar pareja con una mujer.Amor Alma

Foto: Blogs

A veces, cuando no nos atrevemos a amar, nos inventamos una idea del otro y levantamos un gran muro de piedra para protegernos: es más fácil convencernos de que el otro es el prototipo que hemos imaginado, que ir a su encuentro y mirarlo en su verdad.

“¿Para qué seguir intentándolo?, él es un inmaduro” ; “Ella es un pulpo que se va a comer toda mi libertad”. Etiquetamos al otro, y así lo lapidamos, para luego quedarnos tranquilos en esta idea, justificando nuestra falta de valentía. ” Prefiero martillarme el corazón que arriesgarme a enamorarme y que me lo atraviese una jabalina”.

Tapamos así, nuestros más profundos temores, nuestros enquistados dolores, que el otro ha gatillado, sin lugar a dudas, para desafiarnos a crecer. Nadie que valga la pena llega a nuestra vida, a nuestro círculo íntimo, si no es para confrontarnos con nosotros mismos. Sin embrago, cuando no nos atrevemos a amar, es más fácil seguir atrincherado, defendido, agazapado como el animal herido, que decidirnos a salir de esa cueva oscura, que aunque oscura, conocida.

No se puede esperar que quien huye de la vida, abrace la vida.

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