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Reconstruir el pasado, perdonar y amar: Una terapia necesaria

Cuando nos reconciliamos con el pasado, nos sanamos...si te apretaste los dedos en la puerta, puedes llorar toda la vida por ello, o decir, sí, me los apreté, dolió bastante, pero voy a seguir adelante.

Guía de: Alma

Llamamos realidad a algo que ni siquiera sabemos qué es. Porque no existe una sola realidad, como veremos a continuación.

Hace unos días me tocó participar en una constelación grupal (terapia que utiliza la memoria interpersonal y los sistemas familiares de conducta) muy íntima, de pocas personas, seis para ser exacta.

Una de las participantes quería trabajar el tema con su padre, y de pasadita, con su madre. Su relato fue que cuando era pequeña, su hermano mayor, había fallecido justo nueve meses antes de que ella naciera, y para su alumbramiento, todos esperaban un varón, al que incluso pondrían el mismo nombre del niño difunto. Según su propia narración, su padre, al ver que era una niña, la odió, y su madre, literalmente, enloqueció.

Perdonar amar

Foto: NYT

La consteladora(la persona que facilita la constelación) le dijo, ¿quieres mirar? Y fue sorprendente lo que todos vimos.

Fui escogida para representar a la madre. Cuando me pusieron al lado al hombre que representaba al padre, no puedo explicar lo que sentí…él me miraba con un amor… con tanto amor, que no pude dejar de pensar en mi amor… y esos padres brillaban con mucha luz y amaban a esa hija con un amor inconmensurable…pero la representante de la hija estaba llena de dudas y temores y no se atrevía a avanzar hacia el amor y la luz de sus padres…la madre le extendió la mano, durante largo rato; luego lo hizo el padre…y nada…ella seguía enojada y paralizada en su rencor. Como seguía juzgando, los padres perdían brillo, y ella no podía tomar su paz, su luz y su amor..

Entonces la consteladora puso a un representante del Gran Espíritu, el ser que vive en todo y en todos.

La hija seguía dudando, no avanzaba. El padre desistió y bajó la mano extendida. La madre persistió. De pronto, la hija empezó a acercarse…y lentamente abrazó, y por fin tomó, con amor, a su padre y a su madre…ya sin dudas, ni rencor…sólo Amor, con mayúsculas.

La experiencia que cuento viene a mostrarnos que cuando nos reconciliamos con el pasado, nos sanamos…si te apretaste los dedos en la puerta, puedes llorar toda la vida por ello, o decir, sí, me los apreté, dolió bastante, pero voy a seguir adelante.

Debemos evolucionar, y el primer paso es perdonar y perdonarnos.

Déjemonos de llorar, lo que nos tocó, nos tocó, los dados están echados, como anuncia El Mago en el Tarot, pero construyamos, desde dónde vengamos, con lo dolores que nos hayan rozado, con las herramientas que tenemos. Trascender las circunstancias es hacernos adultos.

“Trascender las experiencias difíciles, abrazarlas, llorarlas y dejarlas ir. Mas allá de lo que se ve”, como dice una gran maestra.

Las constelaciones familiares son uno de tantos caminos que existen. Como humanidad que avanza a la Nueva Tierra, a la tierra de la colaboración, no la de la competencia, en que todos nos veremos como lo que somos, hermanos, se nos brindan hoy miles de herramientas que están a nuestra dispocisión. Sólo hay que escoger una. No hay excusas ya, para no poder sanar.

¡Atrevámonos a ser felices!

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