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Respeto: Una palabra que nunca debemos olvidar

En todas las situaciones de la vida debemos tener presente que es necesario respetar a los que nos rodean.

Guía de: Alma

Acabo de bloquear a una persona en Facebook. Me pidió amistad y al segundo estaba enviándome mensajes para que le “diera una mano” con el Tarot ya que según su relato, estaba pasando un momento difícil.

Como estaba trabajando, le contesté que encantada podríamos fijar una sesión de Tarot. Y entonces se puso a insistirme majaderamente para que le “ayudara”.

Le escribí, explicándole primero (¿cuántos años tendría?), que cuando uno llega a una casa (que eso es un muro en face), primero saluda, y luego pide un vaso de agua, no al revés. Pero no, ella no escuchaba, e insistía: “¿pero tanto te cuesta decirme algo?”

Respeto

Foto: Blogs

Y no es que me costara. Muchas veces pido al Tarot que hable e interpreto sin cobrar un peso si considero que la situación así lo amerita. Soy generosa, ese no es el tema. El tema es la forma, en que casi se me exigía, -como a una esclava tarótica- que diera una respuesta.

¿Habría tenido esta mujer – supongo chiquilla- esa actitud pedigüeña  para pedir consejo a un abogado, a un sicólogo o a un dentista? Por supuesto que no. Y es que existe la errónea creencia de que los Tarotistas tenemos que ir por la vida con el Tarot en el bolsilllo, respondiendo gratuitamente preguntas a diestra y siniestra.

Hace más de 10 años que estudio Tarot, y hago lecturas conscientes, además de dar clases enseñando la sabiduría de este libro revelado, para que otros se conviertan en intérpretes de símbolos. Soy una tarotista seria y responsable, como muchas otras y otros que existen, no una cartomántica, por lo que valoro y hago respetar mi trabajo, tanto como si se tratara de manejar un bisturí o levantar un cálculo ingenieril.

Por eso, no deja de sorprenderme la mala educación de la gente con las personas que trabajamos en estos ámbitos.

En una lectura consciente, guiada por un tarostita consciente, el consultante se da cuenta de cómo va construyendo su día a día, a través de sus acciones, pensamientos y emociones. El tarotista lo conduce a  iluminar sus procesos internos y a ver como éstos se manifiestan en los distintos aspectos de su vida.

Un auténtico tarotista no juega un papel de vidente, lo que hace es reposicionar a la persona que le entrega su confianza, y contrariamente a lo que se cree, no le muestra un camino predeterminado, sino que lo confronta para que encuentre de nuevo la fe en sí mismo.

Sagrado oficio, que debe ser respetado.

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