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Ciclovías: ¿Por qué algunas sólo son un desperdicio de dinero?

Infraestructura no planificada es sinónimo de peligro.

A nadie se le ocurriría emplazar una calle sin segregarla mediante algún desnivel con su respectiva solera o bien topes cada 2 metros para asegurar tanto a automovilista como peatón que cada uno circule por su lado de forma segura y con las mejores condiciones posibles.

Ciclovías

Foto: Internet

¿Entonces por qué existe tanta confusión al momento de planificar algo para la bicicleta? La respuesta es simple: la bicicleta aún no es considerada un vehículo propiamente tal y por lo tanto no es bienvenida en la calle por las autoridades nacionales, por lo que nos estamos llenando de ciclovías (mal) emplazadas en veredas de nuestras ciudades, solo para sacar al ciclista de la calle y así cumplir con lo que dice la ley: cuando exista una vía exclusiva para bicicletas el ciclista tiene la OBLIGACIÓN de transitar solo por ella y no por la calle.

Ejemplo de esto son las nuevas ciclovías de Ñuñoa, recientemente clausurada  y Valdivia, las que solo han sido un desperdicio de dinero porque representan lo peor a lo que puede aspirar un buen ciclista urbano en movilidad y seguridad.

Providencia

Por su parte el municipio de Providencia anuncia la habilitación de una vía segregada en la calle Ricardo Lyon, la cual se acerca bastante a los parámetros internacionales de vías segregadas para bicicletas: circulación expedita y por la calle, flujo diferenciado de peatones y automovilistas, señalética exclusiva y bién emplazada, ancho adecuado, etc.

Lo malo de esta vía segregada es que es en doble sentido pero la calle donde se emplaza no lo es, por lo que al carril de ciclistas que irá en sentido contrario a los vehículos le costará un poco más el tránsito en los cruces debido a que los automovilistas están acostumbrados cuando doblan, a mirar solo a un lado de lado de la calle y no ambos.

Cuando se entienda que la bicicleta es un vehículo y que debe transitar por la calle ya sea de forma compartida o en vía segregada y respetando los mismo cánones que ya poseía la calle, es decir su sentido de circulación, recién se podrá hablar de integración vehicular y de lo positivo de la bicicleta en el contexto urbano y ya no se podrán realizar “notas” lamentables (y de la forma más amarillista posible) por parte de medios de prensa, en las que se muestra la cantidad de normas que violan los ciclistas urbanos, pero no la causante de estas falta: una total falta de sentido común a la hora de pensar las rutas ciclistas.

He de esperar que las autoridades prohíban definitivamente ciclovías emplazadas en veredas y se utilicen solo las calles para su ubicación o definitivamente abrirle la puerta al Espacio Compartido, después de todo el sentido común funciona siempre y cuando existan leyes que lo amparen.

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