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Señales preocupantes en el nuevo empate de la U

El chuncho enmendaba el rumbo en el Nacional frente a su hinchada, pero aflojó en los minutos finales y se dejó empatar por Iquique. El receso invita a reflexionar sobre el presente de la U.

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Seguimos a la U todas la semanas y a diario yendo a la zaga de sus éxitos y el devenir variable de los resultados. Ha sido un segundo semestre intenso y pleno de buen fútbol azul, pero comienzan a aparecer algunas señales preocupantes que pueden ser decisivas en los tramos finales del presente torneo Clausura –play off’s- y en la Copa Sudamericana.

El plantel puede sufrir el agotamiento de treinta y dos partidos oficiales esta temporada y que puede llegar cerca de los cincuenta partidos en el año. En esta minicrisis se pone a prueba la entereza del plantel, especialmente de los titulares y los mayores, para afrontar los partidos claves –los clásicos que se vienen por ejemplo- con la seguridad que la U juega mejor.

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Foto: El Mercurio

Los azules comienzan a mostrar señales preocupantes.

En el aspecto físico la U ha brillado y por momentos apabullado a sus rivales, especialidad del cuerpo técnico de la U y debe continuar siendo uno de los pilares que sostienen la campaña, pero que se debe administrar cuidadosamente para cerrar bien el año. Frente a Unión La Calera debería estar casi todo el plantel a disposición del técnico Sampaoli, con la excepción de Canales.

La U volvió al Nacional luego de la intensa expedición a Valparaíso donde cosechó su primer empate dejando tras de sí la enorme marca de nueve triunfos consecutivos, Gabriel Vargas recibió una nueva oportunidad –luego del mano a mano desperdiciado en la ida frente a Nacional- que comenzó a aprovechar rápidamente mandando a la red un excelente centro de Charles Aránguiz (4’) abriendo la cuenta frente al arco sur del Nacional dando cuenta de otro sorteo perdido al inicio del partido.

Pocos minutos después Albert Acevedo –asiduo visitante del área rival- cayó al enfrentar a Limenza fouleado por el diablo González, el penal colocado y sin violencia de Eduardo Vargas fue atajado por el arquero nortino, desperdiciando consolidar la ventaja.

Pese al traspié la U hizo un partido correcto manteniendo el nivel de llegadas al área rival con diferentes niveles de riesgo por lo que el aumentar las diferencias en el marcador debiese ser una lógica consecuencia de la superioridad del juego. En la noche del sábado el gran ritmo de Mena por la banda izquierda y el despliegue de Díaz y Aránguiz contrastaron con el menor rendimiento de Lorenzetti.

La U logró consolidar la ventaja luego de una buena jugada de Eduardo Vargas quién desbordó frente a una doble y siempre temible marca iquiqueña, su pase al centro del área lo capitalizó Charles Aránguiz controlando a toda velocidad y fusilando a Limenza, un golazo! (67’).

Luego del 2-0 la U aflojó en efectividad propiciando las escasas llegadas iquiqueñas. Los nortinos ofrecieron solamente resistencia, marca fuerte y entradas violentas en las pelotas divididas frente a la reiterada pasividad del árbitro Osorio aprovechando íntegramente el bajón físico-futbolístico de los minutos finales.

Osorio no solamente no reprime la violencia sino que no hace respetar el principio de autoridad, ante una airada protesta de Bogado –quién le lanza un pelotazo- lo recibe aplicándole su habitual franeleo, similar al de Diego Maradona en la cancha antes de los partidos de su fracasada selección albiceleste. Un estilo insólito de llevar a término los partidos.

Una contra iquiqueña sobrepasa la débil resistencia de la zona de volantes de la U, el pase de Ramos a las espaldas de los centrales permite el pique ganador de Bogado frente a un Acevedo disminuido en cancha producto de un patadón aleve del caballo Fuentes bajo la atenta mirada del mismo Osorio, el paraguayo define bien al segundo palo de Herrera estrechando el marcador en los minutos finales (88’).

Con muy poco por delante un doble error de Pepe Rojas –errar un pase en la salida y simular una falta en lugar de ganar un balón dividido- posibilitó el empate con el misil que gatilló Michael Ríos inatajable para Herrera. El clásico 2-2 del equipo que se queda y permite la recuperación del rival.

Otra clarinada de atención para Sampaoli quien debe meter a pits a la formación azul para retomar el rumbo ganador, vale recordar que el ’64 luego de las siete victorias se volvió al triunfo solamente después de cuatro partidos sin triunfos.

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