Biografía del Hambre de Amélie Nothomb, vuelta a su infancia

En la íntima novela Biografía del Hambre, Amélie Nothomb nos pasea por Japón, China y Nueva York, entre otros de los lugares donde vivió su nómada y especial infancia

Amélie Nothomb se caracteriza por su estilo irónico y sagaz, el cual mantiene intacto en Biografía del Hambre, una novela autobiográfica en la que la escritora belga nos revela la intimidad de su infancia llena de viajes y cambios, debido al trabajo de diplomático que tenía su padre.

En Biografía del Hambre, el relato comienza con un cuestionamiento sobre el hambre (por eso el nombre de la novela), “Por hambre yo entiendo esa falta espantosa de todo el ser, ese vacío atenazador, esa aspiración no tanto a la utópica plenitud como a la simple realidad: allí donde no hay nada, imploro que haya algo”. El hambre está siempre presente en la infancia, adolescencia y juventud de Amélie Nothomb, ya sea en su obsesión por dulces y chocolates, el agua que la llevó a la potomanía e incluso a experimentar en su cuerpo la anorexia, ausencia de cualquier tipo de hambre, incluyendo la intelectual.

Biografía del Hambre

Foto: Enlaceseditoriales

El texto mueve a sus lectores por países como China, Japón y Nueva York.

El relato de Amélie Nothomb comienzan en Japón junto a su familia, sus padres, su hermano André, su hermana Juliette y su amada niñera Nishio-san, quien la cuida, acompaña y juega con ella generando en Amélie un amor inmenso e incondicional hacia ella. En Biografía del Hambre Amélie nos revela que nunca fue una niña normal, mimada y distraída, con intereses diferentes a las de sus compañeros de clase e incluso a sus hermanos.

La gran tragedia, según Amélie, ocurre cuando su padre es trasladado a China y debe partir con toda su familia a Pekín, un lugar adverso demasiado distinto a Japón, tan distinto que incluso su nueva niñera Trê, quien en comparación a Nishio-san era una pesadilla que al peinarla todos los días le tiraba el pelo (algunas podemos todavía recordar ese dolor). Después de Pekín, llega un regalo para Amélie, su padre es trasladado a Nueva York y llegan a vivir en el vértigo de los rascacielos y vida bohemia.

Amélie Nothomb no pierde su clásica ironía, la que está presente en cada una de las páginas de su libro, se ríe de los estadounidenses, quienes al escuchar su francés creen que es francesa y no belga e incluso uno de sus profesores confunde Bélgica con Bulgaria, cosa muy divertida para esta niña de diez años que se está riendo de ese país.

El contraste pega fuerte en la infancia de Amélie, quien junto a su familia, después de tres gloriosos años en Nueva York es llevada a Bangladesh ya que su padre al fin es nombrado embajador. Es en Bangladesh donde Amélie conoce realmente el hambre, ve personas famélicas, muriendo de hambre por no tener con qué alimentarse. Frente a este panorama, tanto Amélie como su hermana Juliette deciden no salir de casa (un búnker) para no exponerse a tan terrible realidad. Después de Bangladesh siguen Birmania y Laos, y la anorexia de Amélie que la deja no sólo sin hambre de alimentos, sino sin hambre ni ganas de nada.

A su regreso a Bruselas, Bélgica, Amélie se siente extraña, más extraña que en todos los países en los que ha vivido anteriormente, manteniendo sólo la unión con su hermana y la obsesión por la belleza, ambos temas que aompañan el relato desde un comienzo.

Biografía de infancia con horizontes de adulto, Biografía del Hambre es sin duda un imperdible de Amélie Nothomb.

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