“Danza de dragones”: Lo último de Canción de Hielo y Fuego

El quinto libro de la saga escrita por George R. R. Martin revela nuevos conflictos y lleva al límite a los personajes más queridos.

El 22 de junio pasado, los fans españoles de la saga fantástica Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin, o de “Juego de tronos”, la serie de televisión de HBO basada en ésta, hicieron una larga vigilia. ¿La ocasión? El lanzamiento en España de “Danza de dragones”, el quinto volumen de la popular saga de fantasía.

Si bien este mes se cumple un año desde que esta obra fuera publicada en inglés y varios lectores ya han tenido acceso a bastantes dignas traducciones realizadas por fans, es un buen momento para revisitar este libro, que probablemente llegue a Chile cerca de fin de año.

Danza de dragones

Foto: Gigamesh

¿Cumple este libro con las expectativas de los lectores de Canción de Hielo y Fuego? ¿Especialmente considerando la espera de seis años entre “Festín de cuervos” y esta entrega? Para mí, la evaluación, en este caso, es más difícil que en los libros anteriores.

Sin entrar en “spoilers”, se puede decir que “Danza de dragones” sigue la línea marcada por su predecesor en varios aspectos. Primero, en al menos el 80% del libro la narración se centra en sólo un grupo de personajes, precisamente los que fueron dejados de lado en “Festín de cuervos”.

Segundo, si bien el libro no carece de acción, lo primordial es el desarrollo de los personajes y las múltiples intrigas que el autor nuevamente desarrolla.

Al contrario de lo que sucede en las anteriores entregas de esta saga, al leer el libro sentí que éste tiene un claro personaje principal, cuyo destino une también a prácticamente todo el resto de los protagonistas. Para no arruinar la sorpresa, no les diré quien es. Aunque para adivinarlo basta leer el título de la obra.

Asimismo, la mayor parte de la acción sucede en lugares desconocidos por el lector, con culturas y características diferentes.

En todo caso, en esta entrega vuelven algunos de los personajes más populares de la saga, los —quizás— más extrañados por los lectores. Y si bien, como ya está dicho, la acción está más bien ausente en la mayor parte del libro, no escatima sus amplios recursos narrativos en hacer que estos personajes vivan cambios cruciales en sus vidas, dramáticos, dignos a veces de una tragedia (o comedia griega). Créanme, uno nunca hubiera esperado verlos así. Pero lo más destacable, a mi parecer, es que estos vuelcos nunca parecen forzados o rebuscados, pese a lo sorpresivos. La justificación está, aunque a veces sea difícil de ver.

En la narración de los personajes nuevos lo que manda es la sorpresa. Todos tienen algo que ocultar y que más adelante en la lectura, probablemente, dejará boquiabiertos a todos.

Es así cómo Martin logra que su mundo, ya inmenso, sea aún más grande, con personajes imperdibles y más lugares para llenar la imaginación.

Sin embargo, antes dije que la evaluación se me había hecho difícil. La razón es porque, pese a que efectivamente los personajes viven múltiples cambios, hay uno —el que para mí es el hilo conductor— que durante la mayor parte del libro, de hecho hasta el final, está prácticamente condenado a la inmovilidad. Su desarrollo es mínimo y le resta agilidad al libro.

Algo similar sucede con los nuevos personajes, que si bien se revelan de gran importancia hacia el clímax de la obra, su desarrollo es lento a lo largo de la obra. En sus capítulos, la lectura se puede hacer algo pesada. De todas formas, estos son sólo detalles, en un libro imperdible que nuevamente será devorado por los fanáticos. Y ojo con el final, porque nuevamente es impactante.

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