La historia de Katie Vick: La oda al mal gusto que la WWE quiere esconder

Uno de los storylines de peor gusto, que salvo una mención en los últimos 17 años, la WWE quiere que olvidemos.

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Triple H como Kane en el funeral de Katie Vick

Triple H como Kane en el funeral de Katie Vick

La WWE, de tanto en tanto, nos sorprende con historias memorables que quedan en la memoria de la audicencia por años. El verano de Punk, la rivalidad entre McMahon y Stone Cold, el Yes! Movement, son ejemplos de piezas de arcos argumentales tan bien realizados que quedaron en la mente de los fans hasta el día de hoy.

Por otro lado están historias como las de Kane, Triple H y Katie Vick, que por el mal gusto, quedan en ese rincón de la memoria donde uno guarda esas cosas pese a que, en el fondo, desea que se olviden para siempre.

El Contexto

Fue en el año Octubre, 2002 cuando Kane terminaba una pelea por el título en parejas, que el campeón Peso Pesado, Triple H, salía al ring acusando a la máquina roja del asesinato de Katie Vick, ocurrido 10 años atrás.

La idea era con esto darle fuego a una rivalidad de transición donde “The Game” defendería su título contra “el demonio”.

Una semana después, el luchador rojo, saldría en su defensa diciendo que la chica había fallecido en un accidente de autos donde el manejaba, que era un accidente y él cargaba con ese peso de por vida.

 

De ahí en adelante, y por 4 semanas, un storyline que partía raro, se volvió de mal gusto y sobrepasó todos los límites imaginables.

El exceso

El punto es que la historia no quedó ahí, ya que mezcló alusiones a necrofilia, secuestros, violaciones y recreaciones de pésimo gusto que valieron la queja de miles de espectadores que no entendían cómo contenido de ese tipo se daba por televisión.

 

La respuesta

La historia terminaría abruptamente en un casket match (sin el título de por medio) que ganaría Kane con interrupción de Shawn Michaels, y que desde ahí retomaría el feud que HBK y HHH habían comenzado en Summerslam y que derivaría en el primer Elimination Chamber de la historia.

Desde ahí, lo que pasó durante esos 30 días de octubre no se habló nunca más en la WWE. Se pretendió que este arco argumental nunca se hubiese realizado, al punto de estar borrado en casi todos los registros de la Compañía, salvo una alusión humorística entre Daniel Bryan y Kane.

Una oda al mal gusto.

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