Voto evaluativo: ¿Qué pasaría si en lugar de votar por candidatos los evaluamos?

Ciertos modelos exploran esta posibilidad con resultados que podrían sorprender a muchos.

Guía de: Matemáticas

Nuestro sistema electoral, al igual que el de la mayoría del mundo, considera que al momento de seleccionar a un candidato solo existe una manera de votar. Cada ciudadano vota a favor de uno y solo uno de los candidatos. Es decir, damos un punto a un candidato y cero puntos a los demás obligándonos a tomar partido por un bando en particular. Esto es particularmente incómodo en países donde rige un sistema binominal que básicamente nos dice que uno está en contra o a favor de un solo régimen de ideas.

Es mi caso, y no creo ser el único, a veces me gustaría más darle un voto en contra a un candidato que darle uno a favor a cualquier otro o bien darle un voto a más de uno. Este concepto de voto negativo resultó no ser una originalidad de mi parte y de hecho se han utilizado distintas variaciones del mismo en la historia. Su génesis, en occidente al menos, se remonta al utilitariarismo de Jeremy Bentham de finales del siglo 19.

Voto evaluativo

Foto: Rubén garcía

El concepto de “voto evaluativo” corresponde a la idea de que cada candidato recibe una evaluación numérica de una escala predeterminada y su puntaje final no es la suma de los votos, sino la suma de las evaluaciones obtenidas. Es un poco la misma idea que se utiliza en muchas pruebas de alternativas que descuentan un valor por alternativa mala contestada y dan más puntaje por una correcta si uno además le coloca grado de certeza al responder.

El caso más simple sería considerar la misma escala de {0,1} pero con la posibilidad de que se vote por más de un candidato. Este sistema se conoce como “Votación por aprobación” y ha sido ampliamente estudiado por el matemático Peter Fishburn y el cientista político Steven Brams desde 1978, como se puede revisar en detalle en este link.

La alternativa de voto negativo consiste en este contexto a cambiar la escala a {-1,0,1}, es decir, agregar el derecho a penalizar a un candidato. Otras escalas que se estudian son {0,1,2} e inclusive {0,1,…,20}.

Al parecer a pesar de estar ampliamente estudiadas en el mundo académico nunca se han considerado en elecciones presidenciales en ninguna parte del mundo. La pregunta natural es ¿cuál sería el efecto si se utilizaran?.

Con esta idea en mente, en las elecciones presidenciales de 2012 en Francia, los científicos Antoinette BAUJARD , Frédéric GAVREL, Herrade IGERSHEIM , Jean-François LASLIER  e Isabelle LEBON experimentaron con estas alternativas.

En la primera ronda invitaron a un grupo de votantes a experimentar otras alternativas de voto en 5 locales de votación en 3 ciudades diferentes.

El estudio se concentró en determinar, según ciertos atributos del candidato, quién es el que gana y el que pierde con este tipo de votación y por qué. Para explicar sus conclusiones es necesario definir ciertas cosas. Un candidato se dice “exclusivo” si genera entre los votantes mayorías muy extremas tanto negativas como positivas. Un candidato es por otro lado “inclusivo” si tiene preferencias positivas de una gran porción de los votantes, pero no necesariamente muy extremas.

El estudio muestra que la gran diferencia entre este sistema y el clásico que todos conocemos es que este favorece a los candidatos inclusivos, mientras que el que tenemos hoy en día muy por el contrario favorece a los candidatos exclusivos.

Con estas conclusiones no deja de ser curioso que no se discuta implementar este tipo de alternativas en vez de polarizar y fortalecer aún más la regla de todo o nada a través de primarias por ejemplo. Cada uno saque sus propias conclusiones de por qué a nuestra clase política le interesa tanto mantener un sistema que fortalezca lo exclusivo por sobre lo inclusivo.

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