Cinco errores en invierno que están arruinando tu pelo
Guía de: Mujer
- Alejandra Lizana
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Cada invierno se repite el mismo ritual: apuro en las mañanas, calefacción encendida, duchas más largas y calientes, gorros para protegerse del frío. Y aunque todas parecen buenas prácticas, tienen un problema: en conjunto terminan dejando huellas visibles en el cabello. Puntas abiertas, frizz, quiebre y esa sensación de un pelo opaco y sin vida suelen atribuirse únicamente al clima, cuando en realidad responden, en gran medida, a los hábitos cotidianos.
A continuación, te contamos cuáles son las conductas más frecuentes que pueden perjudicar más tu salud capilar, más allá de las bajas temperaturas propias de esta época.
Salir con el pelo mojado: Cuando el tiempo escasea, es tentador dejar que el cabello termine de secarse camino al trabajo o al colegio. Sin embargo, el frío y los cambios bruscos de temperatura vuelven la fibra capilar más frágil precisamente cuando está húmeda, por lo que se quiebra con mayor facilidad debido al roce y al viento. Además, la humedad retenida levanta la cutícula, favoreciendo el frizz y una textura más áspera.
Abusar del secador: Secar el pelo todos los días con aire muy caliente, a corta distancia y, muchas veces, utilizando un cepillo, deshidrata la fibra capilar y reduce su hidratación natural. El daño no siempre es inmediato, pero con el tiempo se pierde elasticidad, brillo y resistencia.
Confiar demasiado en planchas y rizadores: En una temporada en la que el cabello ya está más expuesto a la resequedad ambiental, someterlo de forma frecuente a herramientas de calor acelera su deterioro. La cutícula se debilita progresivamente mucho antes de que aparezca el temido aspecto de “pelo quemado”: el daño avanza de forma silenciosa hasta que las puntas abiertas se vuelven inevitables.
Usar gorros que generan fricción: Proteger el cuero cabelludo del frío es una buena idea, pero no todos los materiales son igual de amigables con el pelo. Las telas ásperas o sintéticas generan fricción y electricidad estática, aumentando el frizz y los enredos, especialmente en cabellos finos o debilitados. No es raro notar el pelo aplastado, electrizado o desordenado al quitarse el gorro después de varias horas de uso.
Ducharse con agua muy caliente: Aunque proporciona una agradable sensación de confort, el agua excesivamente caliente elimina los aceites naturales que protegen tanto el cuero cabelludo como la fibra capilar. El resultado, cuando este hábito se repite, es un cabello más seco, con mayor tendencia al frizz y especialmente vulnerable si está teñido, es ondulado o tiene una textura naturalmente seca.
A todo lo anterior se suman dos factores que rara vez se consideran: pasar muchas horas en ambientes con calefacción, donde la baja humedad reseca progresivamente el pelo, y una alimentación menos variada durante los meses fríos, que con el tiempo también puede afectar la salud del cuero cabelludo y la calidad de la fibra capilar.
El invierno no daña el cabello de un día para otro. Lo desgasta poco a poco, a través de pequeños gestos que repetimos por costumbre y sin prestarles demasiada atención. Identificarlos y corregirlos puede marcar la diferencia para que, cuando llegue la primavera, el cabello luzca más sano, fuerte y brillante.
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