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Cuatro deportes para recuperar fuerza muscular y energía después de los cuarenta

Con el tiempo el cuerpo de las mujeres cambia: disminuye la masa muscular y el metabolismo se vuelve más lento.

Guía de: Mujer

Para muchas mujeres, llegar a los 40 años es sinónimo de nuevos desafíos físicos: la pérdida gradual de masa muscular, el metabolismo más lento y los cambios hormonales requieren una actitud activa para mantener la fuerza, el equilibrio y la calidad de vida.

La buena noticia es que nunca es tarde para comenzar a ejercitar y ver resultados reales, tanto en la musculatura como en el bienestar general. Aquí te contamos qué deportes y rutinas son ideales, cómo empezar de manera segura y efectiva. Además de consejos básicos para crear el hábito.

Lo primero que hay que tener claro es que, desde los 40, la masa muscular tiende a disminuir de manera progresiva (un fenómeno llamado sarcopenia), lo que acarrea debilidad, pérdida de equilibrio, dolores articulares e incluso mayor propensión a lesiones y osteoporosis. Sin embargo, los músculos se pueden fortalecer a cualquier edad y, al hacerlo, se obtienen múltiples beneficios: mayor metabolismo basal, mejor postura, huesos fuertes y un notable aumento de energía y autoestima.
Acá te damos algunas sugerencias de ejercicios que te podrán ayudar en este proceso:

Entrenamiento de fuerza: No hay edad límite para empezar a levantar pesas o trabajar con el propio peso corporal. El entrenamiento de fuerza es la mejor estrategia para construir músculo. En este camino puedes utilizar: pesas libres: mancuernas, barra o kettlebells. Comienza con pesos ligeros (2 ó 3 kilos) hasta dominar la técnica.
También son útiles las máquinas de gimnasio porque guían el movimiento y reducen el riesgo de lesiones si eres principiante.

Las bandas elásticas son otra ayuda ya que resultan perfectas para entrenar en casa y trabajar resistencia progresiva.
Finalmente, los ejercicios de peso corporal resultan bastante buenos. Acá se debe comenzar con sentadillas, flexiones, estocadas y planchas: todos te permiten fortalecer el cuerpo sin necesidad de equipamiento. Lo ideal es realizar 2 a 3 sesiones semanales, empezando con una rutina de cuerpo entero y priorizando la técnica: 1–2 series de 8–12 repeticiones por grupo muscular.

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Pilates y yoga: Ambas disciplinas han demostrado mejorar la fuerza muscular, el equilibrio y la flexibilidad, factores clave para mujeres adultas. El pilates, en particular, utiliza movimientos controlados que fortalecen el core (zona media), glúteos, piernas y espalda, previniendo dolores y mejorando la postura. El yoga también es muy bueno para tonificar brazos, abdomen y piernas, reduciendo el estrés y promoviendo la salud mental.
En este caso, para comenzar, puedes seguir clases online para principiantes o acudir a un centro especializado donde adapten los movimientos según tu nivel.

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Natación y deportes acuáticos: La natación y los ejercicios en agua ofrecen resistencia natural que ayuda a desarrollar musculatura, pero  sin impacto en las articulaciones. Además, mejoran la capacidad cardiovascular y la flexibilidad. Puedes alternar largos de diferentes estilos y realizar clases de aquafitness. Lo ideal es practicar natación 2–3 veces a la semana, incrementando la duración y la intensidad de tu entrenamiento progresivamente.

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Deportes de raqueta y caminatas rápidas: Deportes como el tenis, pádel y squash no solo trabajan brazos y piernas, sino también la coordinación y la agudeza mental. Las caminatas rápidas o marcha nórdica activan grandes grupos musculares, fortalecen el tren inferior y son ideales para empezar si nunca has realizado ejercicio. En este sentido, procura caminar al menos 30 minutos diarios o realizar sesiones de raqueta 1–2 veces por semana.

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Ahora bien, si quieres comenzar cualquiera de estos deportes, debes conocer algunos pasos previos. Primero, consultar con tu médico antes de iniciar cualquier nuevo programa de ejercicios, especialmente si tienes condiciones médicas previas. También debes comenzar despacio: lo importante es la constancia, no la intensidad inicial.

A la hora de practicar, no olvides calentar antes de cada sesión y realizar estiramientos suaves para prevenir lesiones. Además, escucha a tu cuerpo: el dolor muscular leve es normal, pero si experimentás dolor articular o de espalda, detén el ejercicio y consulta a un especialista.

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