Indietrónica: ¿Quién destaca en este género fusión?

Lali Puna y The Postal Service "luchan" por entregar los mejores acordes.

Guía de: Música Indie

Situación ficticia: Un día niñito indie le ofrece una flor a niñita electrónica que se la recibe gustosa como diciendo “Ya era tiempo que me miraras”; niñito y niñita van al parque de juegos, comen un helado, miran los atardeceres que los verán envejecer.

 

En estos tiempos donde todo se recicla, se junta, se deglute y se mezcla, en esta confusión híbrida y moderna, es donde se dan la mano la electrónica y el indie. Y el resultado no es tan horripilante como se pudiera pensar.

Foto: Internet

Lali Puna, esa bandita alemana que es como el rescate de la ya fundida electrónica, es un paso adelante en cómo la tecnología se vuelve regalona y tierna al lado de un buen proyecto musical que la sepa guíar. “Tricoder”, ese excepcional álbum de 1999 que parece hecho sin tiempo (o, al menos sin llegar a que importe) fue su debut-debut (“Snooze” y “SafeSide” fueron sus predecesores). De ahí en adelante “Scary World Theory”, “Faking the Books” y el compilado/remezclas “I Thought I was Over That” reafirman todo el esquema de adornos electrónicos y voces pop que arman el sendero de Lali Puna; pueden llegar a ser exasperantemente minimalistas, es cierto, pero dejan ese gustillo a que hay algo más que una simple repetición infinita de sonidos.

Por otra parte, The Postal Service es la cara más (re)conocida y más ligera de esta escena. Llamado así por la forma que tenían de comunicarse sus ideas musicales, este dúo se avoca a crear melodías potencialmente sugerentes intoxicadas de efectos electrónicos sonoros. Las bases tienden a dispersarse, perderse, juntarse y desarmarse otra vez creando momentos preciosos. Algo más que probado en “Such Great Heights” que, a estas alturas, ya es casi un himno alternativo -dato al margen: poseen una canción titulada “El Himno Natural”.

Con sólo su álbum debut “Give Up” (2003) –que parece ser lo único que habrá de ellos- aunque varios ep’s y singles a cuestas, ya han azotado a varias generaciones con su propuesta singular

A la hora de decantar por uno de los dos, mi balanza cae en Lali Puna, no por una razón de elitismo sino por una fijación de búsqueda: hay en Lali Puna mucho de viajero, de marinero intranquilo en la playa; siento en The Postal Service más complacencia, más ganas de quedarse en el cómodo lecho del pop. No reniego que en la creación de una buena melodía hay mucho sudor e inspiración. Sin embargo, el viaje posee un sabor siempre más exquisito y refinado.

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