Mac Demarco, “Salad Days” (2014): Cuando la esencia del BritPop se mudó a Canadá

Como la simpleza de sus letras, la música también llega para arrimarse a ese delicado lugar de lo simple: sólo guitarra, bajo y una batería.

Guía de: Música Indie

Una atmósfera de relajo y dejadez resuma durante todo el nuevo larga-duración (qué olvidada palabra, y que por cierto no es muy pertinente ya que el disco dura poco más de 34 minutos) del Canadiense Mac Demarco. Ya desde el tema que entrega el título al álbum (“Salad Days”), su clima a medio tiempo y sus cansinas guitarras abren el portón de un disco de siesta o, mejor dicho, de la tranquilidad que entrega la madurez (“Extrañando al hippie Jon, los días de la inocencia se han ido, recordando cosas sólo para decirles adiós”).

mac demarco

Foto: Agencias

Y esa entrada es medular para las temáticas que va abordando Mac, especialmente en cuanto al tema de las féminas. Uno de sus grandes consejos (consejos simples, sin metáforas barrocas, como el consejo de alguien que viene de vuelta) llega con “Let her go” (“Dile que estarás ahí, si realmente estarás ahí. La separación supuestamente hace que el corazón se enamore más, pero no es así. Así que dile que la amas, si realmente la amas, pero cuando tu corazón no está seguro, déjala ir…”).

Y como la simpleza de sus letras, la música también llega para arrimarse a ese delicado lugar de lo simple: sólo guitarra, bajo y una batería; olviden los efectos y las orquestas. A veces sólo una guitarra acústica y una clave dan la nota como en “Let my baby stay” (“Nací para amarla, he estado trabajando en eso la mitad de mi vida, he sido un adicto. Y ella ha sido buena conmigo, puedo ver que ha sido feliz, viviendo con su Macky –muy personales sus letras- Así que por favor no te lleves a mi amada, deja que se quede, deja que se quede”).

Claro que hay ejercicios más elaborados, pero con una forma básica de asirlos, como la pseudo electrónica de “Passing out pieces”, con sus interesantes y ochenteros arreglos, minimalistas hasta casi despojarlo todo (“Observando mi vida, pasando en frente de mis ojos, maldita historia, oh, ¿es aburrida? No puedo decir que me importe, nunca he rehuído compartir, entregando pedazos de mí, ¿sabes que nada es gratis?”).

Ahora bien, hasta aquí todo es bien condescendiente, pero no hemos aún reparado en el título del artículo, ¿por qué entonces lo de BritPop? En mi opinión (personal hasta el tuétano) siento que este fue el disco que Damon Albarn no pudo o no ha podido darnos. Las melodías, y buena parte de la voz de Mac suenan como un reanimado vocalista de Blur. Puede ser que las letras carezcan del sarcasmo y la ironía exquisita de Damon, pero por cierto que acá se perciben unas melodías que ya se las quisiera cualquier BritPop.

Mac Demarco ha dado con unas canciones que son altamente adhesivas y que tienden a ganar nuestro aprecio y cariño con cada nueva escucha (especial atención por ejemplo a “Chamber of Reflection”, con su maravillosa atmósfera de vacío). No es que lo haga sólo desde ahora –su disco anterior, “2” (2012) goza de muchas de estas buenas nuevas- y, no obstante, este álbum suena tan fresco como si recién hubiese llovido.

Se presentó hace poco gracias a los ciclos S.U.E.N.A 2014, a los que tuvieron la posibilidad de asistir, mis felicitaciones.

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