Mejores discos indie 2013: Un listado particular y necesario

Es imposible que estemos de acuerdo en esto, pero aventuramos una selección.

Guía de: Música Indie

Parche antes de la herida: es imposible que estemos de acuerdo en esto. Desde ya, los invito a que posteen su propia lista de favoritos del 2013. Esta parte de la premisa de promesas que se cumplieron (y que dieron la nota con las expectativas, al menos formalmente) y de las agradables sorpresas que explotaron este año que está por marcharse. No posee un orden jerárquico (exceptuando a los 3 primeros de la lista).

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Fotos: Guioteca

11. Phoenix: Bankrupt!

El ave Fénix a la carga nuevamente. Y, casi de manera obvia, todos miran hacia atrás, hacia unos 80’s que viven, reviven y sobreviven. Y en cada nota de teclado, en cada inflexión de voz, en cada sonido sintetizado, creemos estar de vuelta en una época más ingenua y más alegre.

Sin embargo, a veces tanto revival no nos deja ver algunos detalles que escapan si sólo nos ponemos la careta del new-wave para oírles; hay en Phoenix un nuevo cocimiento en cuanto a la manera de cuajar el pop: una manera abrasiva y muchísimo más urgente que en aquella pasada época. Como si de antemano supieran sus integrantes que llamar la atención en estos días es tarea titánica por la gran cantidad de estímulos circundantes, sobre todo en cuanto a música se refiere (y no es porque antes hubieran menos bandas y menos gente tocara música, si no simplemente porque la forma de llegar a más y más música hoy por hoy es mucho, muchísimo más sencillo).

“Bankrupt!” es un gran disco, sobre todo en su funcionalidad. Los arreglos se suceden unos tras otros y la búsqueda de más y mejores coros, de más interesantes puentes y formas de atraer la atención de los oyentes debe haber sido un trabajo de hormiguitas. Es seguro que no alcance los momentos de fama y popularidad que “Phoenix Amadeus Mozart”, pero es un álbum que tendrá su sitial en el historial del pop.

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Foto: Guioteca

10. Au Revoir Simone: Move In Spectrums.

Au Revoir Simone, esa magnífica tripleta pop rodeada de teclados vintage y preciosas melodías, alcanza su madurez rotundamente en éste, su cuarto disco. Más que nunca las atmósferas son cuidadas hasta el cansancio y los sonidos de teclados análogos y digitales generan cunas y camas para que descansen los juegos vocales de las tres chicas.
Las frecuencias bajas se mezclan con las agudas, las cajas de ritmos van armando un constructo amplio desde donde secuencia tras secuencia se van generando las melodías de las chicas de Brooklyn.

“Move In Spectrums” es, ante todo, una atmósfera, un humor, y un clima determinado por la vasta intención de las canciones. Su Dream Pop (esa bizarra forma de denominar todo lo que alcance el área entre Cocteau Twins, My bloody valentine, o las bandas que reunía Sarah Records, por decir algo) llega a cotos oníricos. Un disco que suena orgánico y firme, otro paso más en la carrera limpia y clara de Au Revoir Simone.

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Foto: Guioteca

9. Bill Callahan: Dream River.

Los discos de Bill Callahan ya no pueden caber en las categorías de buenos o malos, agradables o desagradables; los álbumes de este cantautor sólo caben en la categoría de Bill Callahan. Cuando uno escucha una nueva grabación de este genio, uno debe entrar en su galaxia, no él en el mundo de uno. Y si logra uno atravesar esa sutil pero potente cáscara (que, generalmente, tiende a romperse después de un buen par de escuchas) se abre un pequeño baúl con sorpresas que uno quiere tener cerca.

Y si Bill ya en “Apocalypse” (2011) –y, en honor a la verdad, ya desde que cambió su nombre artístico en las carátulas por su nombre real- le preocupaba la idea de crear canciones que tuvieran mucho espacio donde se pudieran mover los sonidos y las notas, si su preocupación musical consistía en dejar mucho aire para que esa voz grave, gravísima tuviera muchos cuartos de esa mansión que se estaba transformando cada canción escrita y grabada; ya en “Dream River” el esqueleto de la canciones se reduce a su médula: los sonidos y las notas junto a sus acordes pasan, golpean la puerta de las canciones, observan, saludan y se marchan. Los instrumentos más que nunca se hacen notar por su ausencia, por su devaneo, por sus entradas justas y precisas, ya no hablemos ni siquiera de minimalismo musical: acá estamos en pinceladas musicales para dar paso a una voz, a la voz, a un comentario, una historia fugaz y ambigua que como los instrumentos y sus notas, deja una sensación de vacío, de una nostalgia instantánea.

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Foto: Guioteca

8. The Notwist: Close to the Glass.

En rigor, este debería ser un disco del 2014, debería. Pero internet y su obsesivo apuro hace que uno disfrute de cosas que ni siquiera pensaba en disfrutar. The Notwist, irónicamente, vuelven a dar otro giro en el amplio mundo de la indietrónica (recordemos que “Shrink” -1998- es catalogado como el iniciador de este estilo musical) y su resultado es pulcro e interesante, pero a la vez exigente: no es un disco que, como el ya nombrado “Shrink” y su acertado éxito “Neon Golden” (2002) nos invite, a puertas abiertas, a entrar en su universo, ya que los arreglos, excesivamente electrónicos exceptuando por unas necesarias salidas acústicas, son partícipes de una deconstrucción sonora más que generar una unidad.

“Close to the Glass” es un álbum que tira y da a partes iguales: hay canciones que se vuelven queridas casi de inmediato y otras que nos dejan inquietos y nos sabemos dónde irán a parar: si a algún lugar querido o simplemente a un rincón del olvido.

Independiente de ello, los materiales de la banda se encuentran prístinos y ninguno demuestra signos aún de agotamiento con respecto a la fórmula; se nota que The Notwist arribó a un puerto que le acomoda y que la indietrónica se ha vuelto su patria. Ahora es cosa de ver qué lugares más tienen para mostrarnos de su tierra.

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Foto: Guioteca

7. La Luz: It’s Alive.

Pequeñas fantasías concretadas: si jamás se nos pasó por la mente una mezcla entre el surf y el indie pop, pues entonces La Luz es una respuesta a una pregunta que jamás se planteó. Y aunque este casorio no es realmente nuevo (pienso en The Tornados, por ejemplo) la gracia de esta banda es saber confeccionar un punto medio en donde no se pierda nada de lo bueno de ambos estilos: rescatar lo espacioso del surf y la grandiosa melodiosidad del pop. Y a eso añadirle los consabidos clichés de lo indie (ciertas sonoridades, ciertas formas de abordar las canciones).

Inclusive a veces las sonoridades se arrancan a una sicodelia sesentera, como en el caso de “What good am I?” con sus órganos y sus guitarras tremoladas. Inclusive cuando se arrancan en sus instrumentales absolutamente surf hay algo que los hace verse sicodélicos y anacrónicos.

“It’s Alive” es un compendio de todo lo que se puede rescatar de estilos que si bien pueden verse disímiles terminan hermanándose y compenetrándose de manera genial. Es un disco que no termina de sorprender y que por su anacronismo, permite ser disfrutado ahora, mañana y ayer.

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Foto: Guioteca

6. Tricot: THE.

Los asiáticos, lo sabemos, son perfeccionistas. Y ello trae, especialmente en la música, pros y contras. Este cuarteto desarrolla un rock que se abre a una serie de posibilidades técnicas (llámenle math rock, neoprog, etc.) con la salvedad que las melodías desarrolladas en términos vocales no envidian en nada a una banda de J-POP. Y esa mezcla genera un algo interesante. El contra en este caso vendría por el lado justamente del tecnicismo: suena todo tan bien encajado, como un sudoku, que deja poco para la imaginación sonora. Inclusive en los momentos más sueltos e “improvisados”, la fuerte mano déspota del tecnicismo se nota con fuerza.

Lo que no quita que sea un álbum absolutamente disfrutable: la cantidad de dinámicas que se pueden deleitar en un solo tema son altas, y la calidad sonora de la grabación es inmensa. Se nota que el trabajo entregado a cada detalle fue de una prolijidad impresionante.

Tampoco es un disco que se cierre, si no que tiende a abrirse: pasa de seudo baladas a temas rockeros absolutos, y de una complacencia a un formato complejo en un abrir y cerrar de compases.

Especial para los que gozan de las buenas ejecuciones y del rock con alma.

Desde ya, los invito a que posteen su propia lista de favoritos del 2013.

Pronto, la segunda parte de este artículo con los cinco títulos que faltan para completar la lista.

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