Punk y Post Punk: ¿Es posible separarlos?
- Daniel Vilches, ex guía de Música Indie
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¿Cómo separar el punk del post-punk? Si es que alguna vez existió esto del punk y del post-punk. Al parecer, crear una línea divisoria entre el punk y el post-punk y -¿por qué no? ya que estamos en éstas- la new-wave, es tan absurdo como delimitar las fronteras entre la Edad Media y el Renacimiento.
Más aún, acontecía que el post-punk muchas veces ya estaba instalado incluso antes que el punk. Television compartía mano a mano los primeros escenarios con los Ramones, mucho antes que The Sex Pistols siquiera tocaran juntos. Lo que queda entonces es simplemente pensar en términos de capas: la capa más superficial que sobresalía del punk guardaba otras capas que, a veces, ni siquiera tenían mucho que ver con la “personalidad” del punk: una canción como “Disorder” (que realiza una apertura magistral al idolatrado debut de Joy Division) es punk en su cáscara, en el Do-It-Yourself; en la poca cantidad y en lo básico de los acordes, en su ritmo rápido, en el bajo pulsante pero, por otro lado, distaba de las clásicas temáticas de lo que “debía” decir el punk. En vez de hablarnos de la injusticia social y económica existente en la clase trabajadora (el gatillante del punk: volcar la frustración de vivir sin un futuro en la música), las frases de Ian y sus chicos van hacia adentro, a una frustración aún más profunda; ya no hablamos de la injusticia de un sistema económico imperante, ahora estamos en directo conflicto con nosotros mismos, en la imposibilidad de esgrimir, en la falta de vida en nuestra vida. Resumido por el señor Curtis: “Tengo el espíritu, pero perdí la emoción”.
Peeero Joy Division no es, aunque algunos lo deseen, el caballito de batalla de esta etiqueta que fue adherida tardíamente. De hecho, es muy probable que ninguna banda lo sea. Post-punk no es hablar de obscurantismo. Y si bien es fácil darse una vuelta por el área y creer que es así, (The Cure, Siouxsie, los primeros Dead Can Dance y en general las sonoridades que daban vuelta) hay otro gran puñado de bandas que avanzan por otra ruta para llegar ser etiquetadas de lo mismo (Tuxedomoon, Josef K, The Stranglers, The Sound, The Names, The Monochrome Set, Pere Ubu, The Flying Lizards, Wire –nombrados muchas veces como los generadores del post-punk con su debut “Pink Flag”, inclusive The Fall) Aparte de ello, encontramos bandas que escapan de todos los convencionalismos (sin batería, melodías exageradamente amables, en el caso de Young Marble Giants) y nadie se atrevería a sacarles del post-punk.
Otros, partieron realizando algo que echarían al saco del post-punk para terminar realizando new-wave. El clásico ejemplo es Joy Division sin Ian Curtis que pasaría a ser New Order (el concepto de lo “nuevo” era importante al parecer), o la agradable sorpresa de Simple Minds, cuyo segundo disco “Real to Real Cacophony” (1979) se erige como uno de los grandes discos que podía escucharse esos años. Sus melodías eran más o menos amables, habían más o menos sintetizadores, habían más o menos integrantes originales pero, en esencia, el flujo continuaba y lo único que transformaba la idea original eran las propias mentes creativas detrás de cada banda. A veces con mejores resultados que otras.
Lo que es innegable es lo prolífero de la época. Entre 1975 y 1983 (aproximadamente) es posible hallar una cantidad impresionante de discos y bandas inglesas –y no inglesas- cuya calidad es difícil poner en duda. El post-punk, sea ésta etiqueta útil o no, ha sido un factor, un rol modélico a seguir entre muchas bandas que tocan, han tocado y seguirán tocando. Toda la ola de punk bailable que hay ahora (Phoenix, Foster the People, !!!, y las más antiguas como Interpol, Arcade Fire, o los mismos Strokes) beben presurosas de las aguas de esta etiqueta esquiva.
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