Reporte Islandia 6 (y último); Björk: Homogenic (1997), electrónica desnuda

Björk jamás se ha despegado de la música, y la música no ha querido tampoco terminar esa relación fructífera y, porqué no decirlo también, retorcida.

Guía de: Música Indie

BjörkGuðmundsdóttir, ese personaje que ha perdido a su persona, venía destinada se diría para ser una estrella singular: su procedencia, su nombre, su voz, sus exóticos rasgos y un sinfín de elementos dan cuenta de ello.

Desde pequeña iniciada en la música –recordemos que tiene un álbum lanzado a sus escasos 11 años, casi una Nicole- Björk jamás se ha despegado de la música, y la música no ha querido tampoco terminar esa relación fructífera y, porqué no decirlo también, retorcida.
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Foto: Internet

Pero situémonos, 1997. Björkya había entregado dos excelentes trabajos en su iniciada carrera solista (“Debut” y “Post”) y, al parecer, el crecimiento musical avanzaba a un ritmo casi como una edad del pavo en ella. Sin embargo, el salto al vacío más profundo se materializa con “Homogenic”.Las canciones parecen volverse excusas melódicas para escarbar, roer el hueso de la electrónicapara dar con una médula rotunda, desnuda, minimalista y altamente efectista. Los arreglos de cuerdas terminan por abrochar composiciones que parecen dispersarse como una manada en peligro. Al contrario de la dirección armada por sus primeros discos (una colección de buenas canciones en búsqueda de una identidad) y como bien indica su título, “Homogenic” apuesta por una sensación única compuesta, que nace de una raíz que no da tregua al crecer y desarrollarse; capítulos de un libro que se van deshaciendo en un degradé obscuroy desnudo.

La energía contenida, que se va acumulando tras cada nueva canción y que pareciese dar sus primeros atisbos explosivos en “AlarmCall” (talvez, de una forma más alegre que desafiante, a pesar de su interesante invitación a despertar)termina por reventar en la sicosis absoluta de “Pluto”(“Disculpen / pero tengo que explotar / explotar este cuerpo / fuera de mi”) donde los acentos techno consuman un ritualrave de otra era, de otro planeta, como ella misma lo expone.

Correlativo a esa explosión majestuosa, la calma final proviene de una oración rotunda emergiendo de su garganta, “Allis full of love” y ese pequeño dejo de esperanza fría, se vuelve la ocasión perfecta para reproducir todo el álbum otra vez.

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