SuperSordo, ¿por qué siguen atrayendo nuevos adeptos?

Sí, lo sé; se ha hablado casi en demasía de ellos, se ha dicho de todo y, sin embargo, siguen sumando.

Guía de: Música Indie

No soy el más indicado para responder pero, de cualquier manera, y a raíz de dar con unas más que aceptables versiones digitales de ellos de su debut y segundo disco, me doy la gratuidad de aportar otro grano más.

SuperSordo

Foto: visionlateral.wordpress.com

Supersordo fue (es), antes que nada, una banda chilena. Con eso se entienden ciertas cosas como una precariedad sonora, y una incisiva mezcla de cultura expropiada y originaria. Y ese pastiche se siente en su debut (vapuleado hasta por sus mismos integrantes) “Supersórdido” (ca. 1992): un álbum de principios de los ’90s en Chile, medio hardcore, medio punk, medio fuerte, medio sicodélico, medio noise, medio chileno, medio a medio entre el vacío de una escena que no estaba contando nada –o de la cual aún no se sabía mucho. Pero Supersordo era (es) ante todo, original; cuando nadie haría algo como Supersordo, ellos fueron y lo hicieron, sin transar, sin apoyarse en nada, pero, por lo mismo, absolutamente quiebra-esquemas, abriendo la primera gran fisura de los ’90s. Esa fisura que venía abriendo gente como los KK Urbana, Caos, o más cercanos a los mismos Supersordo, Fiskales Ad-Hok.

Supersordo es algo hermético

Pero Supersordo es otra cosa, está en esa escena, pero no guarda relación alguna con ella. Supersordo es algo hermético. Como me contaba un conocido que tuvo la oportunidad de verlos en vivo algunas veces; “los punkies no los vacilaban, pero los miraban intrigados, tratando de entender qué era eso, igual se vacilaban ‘Ismo‘”.

“TZZZZZZT”(1995) los trae de vuelta absolutamente ejercitados. Ya con “21“, se demuestra claramente que estamos en frente de una banda con una lengua propia; una lengua disléxica, aprendida a la fuerza, con ganas de morder el cordón umbilical. Sus miembros comentan que el sonido quedó demasiado metálico para su gusto. Pero es, lejos, una obra potente y segura, cada paso que da, parece crearse una mole más y más grande.

Después de su muerte -no muy natural por cierto- se logró dar con un buen registro en vivo de ellos, naciendo “Un Ruido Inmenso de Rock”, póstumo, pero que dejaba absolutamente claro que la banda iba a algo, un algo monumental. “Autogol” lo deja muy claro, tanto en su lírica (“De cualquier manera, ella, rucia, nos mira, desde lejos esta tarde hirviente, no le gusta el ruido, definitivamente“) y su música, llena de quiebres rítmicos, de atmósferas densas y complicadas; llenas de un mensaje intramusical. “Bazuca” o “Sopita de Sobre“, escogidas casi el azar, también dan cuenta del gran momento por el que iban viajando. Vendría después el merecido documental, que en mi absolutamente personal opinión me parece más un rescate que una mirada, algo que de todas maneras se agradece ya que si hay algo que se echa en falta es más material de esta banda. Pero en fin, a algunas bandas les toca así, no hay nada que hacer. ¿Una de las mejores bandas chilenas? ¿Y Congreso? ¿Y Los Jaivas? ¿Y Fulano? ¿Y Electrodomésticos? ¿Y…?

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