Syd Barrett: “The Madcap Laughs” (1970). Palos de ciego a la genialidad

El esfuerzo magnánimo en términos humanos para que finalmente este disco tomara forma debe haber sido extenuante y, no obstante, “The Madcap Laughs” suena con soltura.

Guía de: Música Indie

El debut del disonante primer líder de esa mole intocable que es Pink Floyd parece salido de ninguna parte, una burbuja anacrónica sin pies, cabeza, ni voz que se materialice.

El esfuerzo magnánimo en términos humanos para que finalmente este disco tomara forma debe haber sido extenuante y, no obstante, “The Madcap Laughs” (gran título, apelando a eso salvaje, a lo que actúa por impulso, a esa risa que nace espontánea) suena con soltura, no atado a nada; fluye con la libertad de quien ya vio el final del viaje y, sin importar si le gustó o no, toma su guitarra y le hace sonar simple, llana y rotunda.

Madcap

Foto: EMI

La partida desnuda, de luz a medias, de “Terrapin” “En serio te amo, y te lo digo a ti, la estrella sobre ti, cristal azul, bueno nena, se me erizan los pelos por ti” (¿recuerda, amable lector, lo de el mejor letrista junto a Frank Black?) abre un disco de trazos que viajan de un lado a otro sin miramientos y sin concesiones; en un segundo estás pisando tierra firme, en el siguiente en una galaxia aún no descubierta, una sensación de estar “como perdido”.

“No Good Trying” con voz e instrumentos ingresando casi al unísono nos brinda por fin una mirada rápida a este ser disipado con más entes a su alrededor, la fuerza de las letras suenan casi como un reto, una sugerencia con alma: “No es bueno que pongas tu mano donde no puedo verla porque entiendo que eres diferente a mí. Sí puedo darme cuenta que no puedes ser lo que pretendes. Y estás balanceándote hacia atrás y estás balanceándote hacia la melena roja y amarilla de un caballo semental”.

El salto diametral de esta canción a “Love You” con su melodía azucarada y su letra endulzante nos desestabiliza y nos recoge grácil y amable: “Querida te amo cosita chica querida divertida mañana de domingo te amo más amor divertido en la línea del cielo nena helado disculpa vi que te veías bien la otra tarde oh te gustó tuve que sonreír como una hora o algo ¿estamos enamorados como yo creo que lo estamos? No es una rima larga me tomó eras pensarla creo que la arrojaré fuerte en el agua nena”.

“Dark Globe” (a veces aparece también como “Wouldn’t you miss me?”) captura esa tristeza pura y desgarrada del Barrett más humano, al hombre dentro del personaje, de la entidad flotante y fluorescente, y el resultado es aniquilador: “Oh ¿dónde estás ahora hoja de sauce que sonrió a esta hoja? cuando estaba solo prometiste la piedra de tu corazón. Mi cabeza besó el suelo estaba a medio camino hacia abajo pisando la arena por favor por favor levanta una mano sólo soy una persona cuyos brazaletes golpean en sus manos colgando alto, ¿no me extrañarás? ¿no me extrañarías ni un poco?”

En “Here I go” se da el gusto de dar con una canción cuasi normal, una suerte de swing bien golpeado, una reminiscencia cincuentera en envase meloso y una historia de “ya que no está mi chica, su hermana también sirve”. Y esa simpleza, esa transparencia sin juzgar ni vulgarizar, esa complicidad casi “infantil” lo hace adorable. Y su ensoñación de final de felices comiendo perdices es altamente azucarado.

“Octopus” en otro vértice, nos enfrenta a toda la efervescencia, la explosión multicolor de un Syd quemando cartuchos de fuegos de artificio, un viaje de arcoíris deslavados hacia el fondo del pulpo: “Viaja, viaja a un dragón soñado oculta tus alas en una torre fantasma las ventas cacarean por cada plato que rompemos fueron trizados por agujas dispersas el gong del pequeño minuto tose y aclara su garganta señora usted ve antes que se pare hey ho nunca se esté quieta la antigua y original maravilla favorita La banda Herbaria del Saltamontes Verde y la canción que tocan es “En nosotros confíen”.”

“Golden Hair” es, ni más ni menos, una breve adaptación de un poema de James Joyce: “Lean out of the Window”. La musicalidad que le entrega Barrett es maravilla aparte.

Se podría desmenuzar en tantas partes a este álbum, canción por canción, nota a nota, palabra a palabra, sonido a eco. El tema final, “Late Night” casi como una canción de cuna susurrada, despide este viaje sin límites, dejando escapar una nostalgia astral, una tristeza que sólo las estrellas pueden acunar: “Cuando desperté hoy y no estabas allá para jugar entonces quise estar contigo. Cuando me mostraste tus ojos susurré amor a los cielos y entonces quise quedarme contigo. Dentro de mí me siento solo e irreal, y la manera en que besas, será siempre algo muy especial para mí”.

Mis disculpas a los puristas de estas letras por las malogradas traducciones/interpretaciones.

“The Madcap Laughs”

Post Scriptum: Se agradece a FCP por sus acertadas descripciones.

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