Talking Heads: “Stop Making Sense”, el ritual del histrionismo

Pero si el discurso es desedificante, la música no da tregua: arranca y viaja por todo el mundo.

Guía de: Música Indie

La teoría que postula el libro de Christopher Knowles (“La historia secreta del Rock ‘n’ Roll”)versa sobre un punto muy interesante y digno de atención: que el rock –dejémoslo así, sin apellidos ni sobrenombres pomposos- es nada más que un reemplazo o una posta de las fiestas y tradiciones Paganas; que su fin último es retomar los viejos hábitos Dionisíacos o Báquicos (como quiera vérsele) y tratar de volver a ligarse con Deidades olvidadas, con ritos ocultos, con un dejo de conexión con lo metafísico.

Talking Heads

Foto: Internet

Si nos quedamos con esa idea, “Stop Making Sense”vendría a ser un ritual Pagano en todo su esplendor: hay baile, hay redenciones, hay luces y sombras, hay conexiones con otros espíritus, hay shamanes y un líder espiritual, deben haber brebajes y substancias por ahí, pero, por sobre todo, hay música; tribal, espontánea, fuerte y conmovedora.

Si Talking Headsfuese una religión y David Byrne el shamán, pastor, orador o como quieran llamarle, “Stop Making Sense”sería una de sus grandes misas o ceremonias o servicios. Hay momentos electrificantes, hay invocacionesy bailes conmemorativos, hay danzas macabras, propias de tribus que nunca se conocieron; pero ante todo está el discurso, la palabra, el grito burlón y a veces desesperado del orador, de un juez que no lleva nada a juicio, de un predicador que lanza su prédica no en un desierto, sino que atiborrado de sedientos de sus monólogos; el desierto está en el discurso: un discurso colmado de preguntas, un discurso entrecortado, desviado, perdido, inmaterializado, una serie de palabras que van perdiendo su consistencia y se lanzan en picada al vacío, a la nada.

Pero si el discurso es desedificante, la música no da tregua: arranca y viaja por todo el mundo, va desde África a Europa, almuerza en la India y bebe café en New Orleans, se baja de un tren supersónico para alcanzar la luna.La música de Talking Heads es un delirio genético y genérico, una larga cadena orgánica envuelta en serpentinas y papeles multicolores y fluorescentes. Exorbitante y extravagante como los ropajes de los chicos de la banda, atrayente y misteriosa como las luces y las proyecciones de las pantallas de fondo.

“Stop Making Sense”es un esfuerzo monstruoso; trata de albergar la genialidad de una banda que no deja de moverse y no deja de predicar que todo es posible. Y esa prédica es la nada, y esa nada es, a la vez, la que abre la posibilidad de que todo acontezca. Y es por eso que el discurso de Talking Heads es inacabable y llamativo a la hora que sea, en el año que sea.

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