The Smiths: The Troy Tate Sessions, imperdible, necesario

Escuchar esta versión de "The Smiths" es novedoso: las guitarras suenan nuevas, como estar en un ensayo con ellos.

Guía de: Música Indie

Cuenta la leyenda que antes de poner en cinta ese puñado de canciones que daría vida a su debut “The Smiths” (1983), Stephen Patrick Morrissey y sus esbirros grabaron con un tal Troy Tate durante el mismo año. Frustrados por el sonido conseguido, se marcharon a otros lares a buscar uno más limpio y pulcro. Esas cintas quedaron ahí, en espera de que algo ocurriera. Y cómo no, internet, ese ente nostálgico, vendría a poner las cosas en claro y darnos una mirada “alternativa” al ya alternativo debut de una de las bandas arquetípicas de los vapuleados, ignominiados y adorados ’80s.

The Smiths

Foto: El Mercurio

Escuchar esta versión de “The Smiths” es novedoso: las guitarras suenan nuevas, como estar en un ensayo con ellos, el bajo suena más suelto, los platillos suenan a demo, la voz de Morrissey está menos filtrada, algunas intros son diferentes.

Y, por supuesto, la inclusión de dos canciones como “Wonderful Woman” (en una versión donde la letra es un poco más entendible que en su versión en single) y “Jeanne“, le hacen un imperdible, un necesario para aquéllos que pasan, pasaron y pasarán los días sombríos escuchando a un grupo de muchachos que estaban acostumbrados a la lluvia, al frío, la soledad y la mano dura de Margaret Thatcher. Casi unos chilenos diría yo.

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