Las 10 situaciones más desagradables que se pueden vivir en una oficina: ¿Cuántas te han ocurrido?

Son esos hechos puntuales que nos hacen transpirar más de la cuenta, pero que a la larga quedan como una divertida anécdota.

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Todos hemos vivido alguna vez momentos angustiantes o incómodos en la oficina. Situaciones desagradables y estresantes, que lamentablemente son parte del trabajo y que muchas veces se escapan de nuestras manos.

En este artículo quisimos identificar los momentos angustiantes más comunes que puede vivir un empleado en su oficina. Esos hechos puntuales que nos hacen transpirar más de la cuenta, pero que a la larga quedan como una divertida anécdota.

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A continuación, presentamos las 10 situaciones más estresantes en una oficina. ¿Te ha pasado algo parecido?

  1. El despido del jefe y la llegada de uno nuevo: uno de los hechos que provoca más incertidumbre dentro de una oficina es cuando el jefe es despedido.  Descabezado el equipo, surgen miles de fantasmas y angustiantes interrogantes: si despidieron al jefe, ¿por qué no lo harán con el resto del equipo? ¿Estamos mal evaluados como área?  ¿Me considerarán la mano derecha del malogrado jefe y, por ende, seré yo el siguiente de la lista?  ¿Cómo nos organizaremos ahora? Y la pesada incertidumbre se acrecienta con la llegada del nuevo líder y la obligación de validarse nuevamente ante él: ¿Será muy estricto? ¿Le agradará mi trabajo? ¿Nos desvinculará para traer a su gente de confianza? Muchas preguntas angustiosas que se mantendrán por un largo tiempo hasta que nuevamente se vuelva a la confianza.
  2. El fin de mes y la reducción de personal: en la oficina hay un ambiente tenso.  Desde hace tiempo ronda un rumor sobre masivos despidos para poder aliviar los costos de la empresa. Todos comienzan a elucubrar diferentes tipos de hipótesis respecto de quién recibiría el temido sobre azul. Y siempre está la posibilidad que sea uno mismo el próximo desvinculado.  Se acerca fin de mes y la tensión aumenta por mil.  Peor aún si de repente te llaman inesperadamente desde Recursos Humanos o el jefe te pide una reunión privada. El corazón se acelera y las piernas se ponen como lana. Pero pudo ser sólo una falsa alarma, aunque la angustia del momento no te la quitas ni con tres cervezas y una cajetilla de cigarros.
  3. Debes exponer en inglés: en tu currículum pusiste que tenías inglés avanzado.  Pero seamos sinceros: la verdad te defiendes, pero nada del otro mundo.  Esta pequeña mentira pasa desapercibida, salvo cuando llega ese temido día que nunca pensaste que se haría realidad.  Viene una delegación extranjera y hay que realizar una presentación…¡en inglés! Tú eres uno de los expositores y ya es demasiado tarde para dar explicaciones.  Sólo queda aprenderse de memoria y muy bien lo que se debe presentar, ya que tu nivel de inglés no da para improvisaciones.  El problema está cuando comienzan las clásicas preguntas tras la exposición. La angustia es inconmensurable.
  4. El testigo incómodo: no es agradable cuando surgen rencillas entre compañeros o entre un empleado y su jefe.  Peor aún si el nivel de pelea es tan grande que transforma la discusión en una denuncia en Recursos Humanos o en la Inspección del Trabajo. Comienzan las investigaciones pertinentes y una de las partes te nombra como testigo. Estás entre la espada y la pared, en una situación incómoda y sientes miedo de salir trasquilado. Especialmente si una de las partes es tu propia jefatura. No sabes si apelar a la amistad con tu compañero involucrado y sientes miedo de que el jefe pueda tomar represalias por tu testimonio.  A todas luces, una situación estresante que a nadie le gustaría vivir.
  5. El jefe acosador: otra de las situaciones más desagradable que pueda vivir un empleado (hombre o mujer) es cuando su jefe se convierte en un verdadero acosador.  Pueden ir desde sutilezas como el jefe “que se hace el lindo”, hasta desagradables propuestas indecorosas. Te sientes abrumado, porque no quieres perder tu trabajo, pero tampoco acceder a las insinuaciones del jefe.  Vives en la disyuntiva entre denunciarlo o hacerte el loco, afectando- por cierto- tu rendimiento laboral.
  6. Disertar frente a los altos cargos de la empresa:  en general, es el jefe quien representa al área ante los altos directivos de una empresa.  Pero de vez en cuando, deben hacerlo los propios empleados, ya que conocen más específicamente las tareas de su incumbencia o porque el jefe está de viaje.  Es algo nuevo para ti y sientes todo tipo de miedo de si realmente lo harás bien y dejarás bien parada al área.  También puede ser una oportunidad para darte a conocer frente a los directivos, pero sin duda es una situación estresante, ya que no estás acostumbrado y los nervios te pueden jugar una mala pasada.
  7. El correo con copia al jefe: otra de las situaciones desagradables que se puede experimentar en un trabajo, se produce cuando llega un email de un cliente o de otro miembro de la empresa, increpándote o quejándose por una supuesta negligencia tuya.  El problema es que dicho correo va con copia a tu jefe, obligándote a dar no sólo explicaciones al autor de email, sino también a la cabeza de tu equipo, llevándote a una situación desagradable e incómoda, incluso si tienes la razón.
  8. La renovación del contrato: quienes están a prueba o tienen contrato a plazo fijo, están siempre preocupados de validarse adecuadamente para conseguir permanecer en su trabajo.  Esa preocupación se convierte en angustia cuando se acerca la fecha límite y no sabes si te renovarán el contrato. ¿Valorarán mi trabajo? ¿Estaré bien evaluado? ¿Tendré cabida en este trabajo o debo buscar un nuevo empleo?  Las preguntas e incertidumbre te rondan la cabeza, sobre todo si tu jefatura jamás te ha dado un feedback al respecto.
  9. El pillado: nada más desagradable e incómodo que te pillen chanchito en algo “imprudente”. Uno de los clásicos es la hora de llegada.  Tu jefe anuncia que llegará más tarde, y tú, confiado, decides no llegar a la hora, aprovechándote de la ausencia del líder.  Sin embargo, por esas cosas del destino, el jefe cambia de planes o te llama a tu anexo, comprobando tu ausencia.  Otra de las situaciones clásicas se produce cuando estás chateando en Facebook y tu jefe se acerca a tu puesto de trabajo.  Tratas de cerrar la ventana, pero por esa desagradable Ley de Murphy, el computador se queda pegado, quedando inevitablemente en evidencia frente a tu jefe.
  10. Chascarros incómodos: otras de las situaciones incómodas se producen con los inevitables chascarros en una oficina. Son situaciones más anecdóticas, pero igualmente desagradables en ese momento y que te pueden hacer transpirar más de la cuenta. Por ejemplo, manchar tu blusa o corbata con comida antes de una reunión importante, andar con el cierre abierto durante toda la jornada laboral, caerte frente a todos tus compañeros por culpa de esos tacos aguja que te hacen ver más alta, hablar mal de alguien en el baño, sin saber que la persona está en una de las puertas del lugar, o cuando copias sin querer en un correo a alguien que precisamente estás pelando. ¿Te ha pasado algo parecido a ti?

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