Trabajadores tóxicos: Los 8 tipos de empleados más odiados por sus jefes

Si Ud. está a cargo de una jefatura, ponga atención a los siguientes tipos de empleados, que pueden convertirse en una verdadera pesadilla para su gestión.

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Ésta es la mirada desde la otra vereda de “Los 10 peores tipos de jefes”.  Se trata de aquellos empleados odiados por las jefaturas, ya que logran crear conflictos, desviar la atención del trabajo, disminuir la productividad de una empresa y desprestigiar a sus superiores.

Si Ud. está a cargo de una jefatura, ponga atención a los siguientes tipos de empleados, que pueden convertirse en una verdadera pesadilla para su gestión.

A continuación, presentamos los 8 tipo de trabajadores más odiados por los jefes.  ¿Tienes a alguno a tu cargo?

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  1. El “Señor NO-NO”: se trata del típico personaje que percibe cualquier propuesta de innovación o creatividad por parte de su jefe como una amenaza a su cómoda rutina.  Y la salida más fácil es el “no” como respuesta: “no, no se puede hacer”, “no, eso no va a resultar”, “no, eso se trató de hacer antes, pero fracasó”.  Le gusta mantener el statu quo, disfrazando con ello esa flojera y mediocridad crónica que lo caracterizan y que le impiden hacer algo distinto que implique un mayor esfuerzo.  Este tipo de empleado puede boicotear los intentos del jefe por imponer su sello, por dar un giro al negocio o por querer innovar. Y lo peor de todo, es que logra convencer a su jefatura de que cualquier cambio es malo.  De ahí su peligro, porque cuando el jefe abre los ojos, puede ser demasiado tarde.
  2. El “Rey del Drama”: tiene tantos dramas en su vida como ausentismos laborales en su hoja de vida.  No se ausenta más de dos días seguidos, por lo que no se ve obligado a entregar licencias médicas. Pero no existe ningún mes en el año en que el “Rey del Drama” trabaje por completo.  Y siempre tiene una excusa: está enfermo él o uno de sus hijos; tiene que hacer un trámite que le toma todo el día; se le inundó el departamento;  llega tarde o se retira temprano porque debe asistir al psicólogo de sus niños o a la reunión de apoderados; tiene que ir al funeral o misa por la muerte de un tío o primo…Y así, suma y sigue.  Sus reiteradas ausencias generan un conflicto para el jefe, no sólo por la baja en la productividad, sino porque el resto del equipo puede protestar por las innumerables concesiones que se le entregan.
  3. El Aserruchador: generalmente se trata de la mano derecha del jefe, quien está siempre aconsejándolo y acompañándolo a todo tipo de reuniones.  Sin embargo, mantiene una solapada campaña de desprestigio contra su superior, para quedarse con su puesto.  Cada vez que puede, trata de hacer entender al resto del equipo o a otras jefaturas de la empresa que es él quien lidera el área, que es él quien realmente hace todo el trabajo y que en realidad su jefe sólo pone la cara.  En casos más extremos, lo desprestigia sin pudor, criticándolo por inoperante, por no entender el negocio y por ser un mal líder.  Y el jefe, al igual que un esposo/a gorreado, es el último en enterarse de estas macabras intenciones.
  4. El Conflictivo: es el típico personaje que logra poner a unos en contra de otros dentro de un equipo de trabajo.  Genera cahuines de todo tipo, protesta por el comportamiento de sus compañeros y no tiene ningún tapujo en ir a acusar cualquier falta de probidad que él perciba en otros miembros del equipo (y de las cuales está muy pendiente).  Este personaje ve cualquier crítica constructiva como un ataque personal o como una vulneración a sus derechos como trabajador. Es el clásico personaje negativo, que encuentra que todo está mal. Además, se opone a cualquier cambio y puede hacer una  verdadera pataleta si algo va supuestamente en contra de sus intereses.  Este empleado puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza para el jefe, quien debe muchas veces dejar de lado su propio trabajo y, por ende, lo verdaderamente importante,  para hacerse cargo de los conflictos, peleas, sublevaciones y discusiones que este personaje va creando dentro del equipo.
  5. El Mister Licencia: es el que utiliza la licencia médica indefinida (generalmente por estrés) para castigar al jefe, para demostrar su inconformidad por algo, para evitar el despido o, por el contrario, para ser desvinculado una vez que se termine su licencia (ya que jamás renunciaría a su indemnización). De esta forma, “ataca” sin previo aviso, generando un verdadero caos para el jefe,  quien debe improvisar para salir del paso y llenar el vacío laboral que esto provoca.  Lamentablemente  no sólo el jefe, sino que muchos compañeros terminan pagando el pato, ya que deben asumir parte de sus labores.
  6. El Casi-casi: es el típico personaje que literalmente se engrupe al jefe con que tiene todo bajo control, que todo está avanzando, que todo va bien gracias a su gestión.  Es un ser bien desfachatado y que no tiene tapujos en maquillar sus logros y acciones. Incluso se presenta ante su superior de mutuo propio, para contarle sobre los grandes avances que está alcanzando en tal o cual asunto y se jacta frente al resto de estos supuestos logros.  Sin embargo, su imaginación es más fructífera que su trabajo y ese logro que con tanto bombo y platillo publicitó por semanas o meses, repentina (y misteriosamente) se vio frustrado a último minuto por razones “ajenas” a su desempeño (tiende a responsabilizar a otros de sus errores o negligencias).  De esta manera, ese acuerdo millonario que estaba a punto de cerrar,  esa conveniente alianza que estaban listos por firmar, o la inclusión de un nuevo socio que tanto iba a invertir,  finalmente queda en el “casi fue”….., pero no fue. Lo peor de todo, es que el jefe logra confundirse y confiar, para luego caer bruscamente en la realidad.
  7. El Winner: este tipo de empleado es el clásico aprovechador, que no tiene ningún reparo para usar  las instalaciones de la empresa para asuntos personales, como por ejemplo, imprimir un libro de colegio del hijo en la impresora de la oficina, utilizar los taxis de la compañía para viajes personales, hacer reembolsos personales pasándolos como laborales e incluso destinar horas de trabajo para realizar otros pitutos, afectando su productividad y eficiencia.
  8. El Antisistema: amado por los compañeros, odiado por los jefes.  Este personaje es un inconformista crónico, que ve en cada regla un control sobre los empleados y sus derechos.  Trata de desafiar permanentemente todo tipo de norma o código laboral, como vestuario, cumplimiento de horarios y otros. Su rebeldía incluso lo llevan a filtrar información confidencial, poniendo en peligro la integridad del negocio. Es difícil combatirlo, porque suele contar con el apoyo de los demás trabajadores, quienes ven en él a un líder natural capaz de enfrentarse sin miedo a la autoridad.

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