Soltera otra vez: ¿Cómo afecta a los jóvenes?

Las adolescentes y niñas tienen derecho a saber que no todos los hombres son pasteles, y que muchas veces la mano de la cocinera importa tanto o más que la genética del varón en cuestión.

Guía de: Adolescencia

Sobran pasteles, faltan bombones…frases como ésta hacen que cientos de adolescentes crezcan con la idea de qué efectivamente las historias de amor, tienen poco de amor.

La nueva apuesta dramática de Canal13 muestra una imagen caricaturizada de la realidad que viven cientos de mujeres al pasar la tercera década de vida. Centrada en la historia de Cristina (Paz Bascuñán) cuenta las desventuras de esta profesional que tras ocho largos años de relación con Rodrigo (Cristián Arriagada) pierde a su romeo en manos de la bellísima Nicole, la modelo y actriz Josefina Montané.

En sus dos capítulos emitidos, la comedia del ex canal del angelito ha batido a todos sus contrincantes. Los puntos de raiting se elevan por sobre los 30, cada vez que aparece en pantalla las lágrimas y aventuras de la infortunada y engañada Cristina.

Soltera Otra Vez

Foto: La Segunda

Soltera Otra Vez, protagonistas de la teleserie de Canal 13.

En las redes sociales las cosas no son muy diferentes. Alrededor de las 11 de la noche, Twitter y Facebook revientan con comentarios a cerca de la ficción, que parece que de ficción tiene bastante poco.

Mujeres y su identificación con Cristina

Las mujeres son las primeras en comentar, seguir e identificarse con las historias de la morena protagonista. Son ellas quienes insistentemente repiten que todos los hombres son un desastre, todos iguales a Rodrigo: Infieles y dispuestos a dejar a su pareja por una aventura.

La situación se puede ver desde diferentes lugares. Por ejemplo, me gustaría pensar que los guionistas hicieron una ironía respecto a las separaciones de pareja, caricaturizando al extremo a cada uno de los protagonistas de la nocturna. Otra lectura, menos positiva, puede ser que efectivamente son muchas las mujeres que sienten y viven las relaciones como las encarna el personaje de Paz Bascuñán.

¿Qué pasa con ese mensaje?

Imagínese a un país entero, sintiéndose identificadas con la protagonista. Los hombres son una porquería… ninguno vale la pena… todos son iguales…sobran pasteles, faltan bombones…

Son miles las adolescentes y niñas que oirán y, por solidaridad de género, hasta compartirán esas emociones. Crecerán sintiendo que los hombres son un verdadero problema, o mejor dicho que las mujeres debemos estar preparadas para que nos toque algún “pastel”.

Mito Disney

El origen de esta “guerra” contra los hombres de carne y hueso parece ser el querido compañero de historias infantiles. Las películas de Disney, llenas de príncipes azules dispuestos a sacrificar su propia vida por salvar a la princesa en peligro.

No es una novedad que muchas niñas crecen creyendo que este tipo de hombre aparecerá en algún momento, y de esta forma se pasan la vida comparando a todas sus experiencias amorosas con estos románticos y valientes caballeros armados.

Pero, ¿por qué insistir en enseñar a las niñas y adolescentes a pedir príncipes cuando las mujeres no somos las princesas del cuento?

No estamos dispuestas a limpiar y limpiar como Cenicienta, tampoco a dormir eternamente como la Bella Durmiente, menos a enamorarnos de la Bestia tal como lo hizo Bella.

Cambiar el mensaje

Cambiar el mensaje es parte de la tarea que las mujeres adultas deben hacer. Somos nosotras las responsables de que las adolescentes crezcan con una idea más realista de aquellos hombres que compartirán  nuestra vida.

Tomar a Cristina como una simpática caricatura femenina, es un primer paso. Tampoco podemos ser tan dramáticas, pues no todas han encontrado a su galán en medio de una infidelidad. Y a las que les ha tocado vivir el duro momento, debe saber que parte de ser adulto es tornarse responsable por las acciones y decisiones que elegimos a diario.

Mejor que repetir constantemente que estamos solteronas porque los hombres no son los de antes, porque son todos muy pasteles, o porque todos son iguales, dejemos la posibilidad de que cada una descubra su camino en solitario o en pareja, pero siendo conscientes de que son nuestras actitudes las que nos llevan a tal o cual situación.

Las adolescentes y niñas tienen derecho a saber que no todos los hombres son pasteles, y que muchas veces la mano de la cocinera importa tanto o más que la genética del varón en cuestión.

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