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Tiros libres: Su importancia para definir partidos

Los tiros libres no son precisamente los más admirados por los fanáticos, ya que implican interrumpir el juego, pero su relevancia viene a la hora de sumar y determinar a los ganadores.

Los tiros libres tienen una importancia vital para definir un partido y todos los equipos destinan parte de sus entrenamientos para practicar desde la línea de lanzamiento, distante 4,2 metros del cesto de acuerdo a las normas de la FIBA.

Esto se debe a que, como sabemos, un solo punto puede ser decisivo a la hora de ganar un juego, lo que cobra más relevancia cuando, ante resultados cerrados –que en el básquetbol son muy frecuentes-, muchas veces los equipos buscan hacer faltas para, después de que el equipo falle el tiro, recuperar el balón.

Reuters

Tiros libres

Shaquille O'Neal ostenta el triste récord de ser el jugador que más tiros libres falló en un mismo partido.

Estas faltas tienen como destino privilegiado a los pívots, quienes pese a su elevada estatura, son conocidos por no ser tan efectivos a la hora de ponerse ante la línea de tiros libres.

Así, el equipo que comete la falta sabe que es mejor correr el riesgo de que el pívot lance tiros libres –para después recuperar el balón- que permitirle llegar bajo el cesto, donde la efectividad del oponente puede ser letal.

El mejor ejemplo de pívot  con mala puntería corresponde a Shaquille O’Neal, quien era el blanco favorito de los equipo contrarios, quienes le hacían faltas sabiendo que fallaría el lanzamiento de tiros libres.

Tiros libres

EFE

Pau Gasol, la estrella española de Los Angeles Lakers, practica tiros libres durante un entrenamiento. Los equipos tienen tienen clara la importancia de convertir tiros libres.

O’Neal, pese a ser una de las principales estrellas en la historia de la NBA, ostenta un récord para avergonzarse: Es el jugador que más veces ha intentado intentado tiros libres sin encestar ninguno: 11 intentos fallidos en el partido que disputaron Los Angeles Lakers y los Seattle Supersonics en diciembre de 2000.

En la NBA, la mayoría de los jugadores consiguen anotar entre el 70 y el 80% de los tiros libres que intentan, lo que deja un importante margen de al menos 20% para que el equipo contrario recupere el balón en el rebote defensivo. Esto es muy relevante, más aún si se trata de una final.

Los jugadores considerados de gran nivel, logran una puntería con efectividad cercana al 90%.

Los tiros libres no son precisamente los más admirados por los fanáticos, ya que implican interrumpir el ritmo del juego y no son tan espectaculares como presenciar a los equipos disputando el balón en la cancha.

El récord de mayor cantidad de tiros libre anotados en un partido corresponde a Wilt Chamberlain el 3 de marzo de 1962, en el legendario partido en que los Warriors de Filadelfia se impusieron por 169 a 147 puntos a los New York Knicks. En esa ocasión, Chamberlein anotó 28 puntos desde la línea de tiros libres, los cuales contribuyeron a sumar en su imbatible récord de 100 puntos en un solo partido.

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