¿Cómo enfrentar a un jefe insoportable?

¿Qué se puede hacer con un jefe que constantemente llega de mal ánimo y que a la larga se transforma en un insufrible? ¿Hay alternativas?

¿Quién no ha tenido un jefe déspota como el Sr. Burns de los Simpson que pareciera que todo lo que pide es por el simple gusto de burlarse de sus empleados? o ¿quién no ha tenido un día en que su jefe parece haberse levantado con el pie izquierdo y llega como una metralleta disparando para todos lados?

En esos momentos algunos (los con más experiencia y olfato) escapan y aprovechan de ir al baño o partir a tomarse un café, pero otros se quedan ahí como siempre, trabajando sin darse cuenta de lo que les espera, presas fáciles de la descarga emocional.

Probablemente el resultado será trabajo extra, un reto gratuito, alguna mala cara o incluso la sensación de estar siendo presionado de más;  al menos eso es lo que el receptor de la descarga sentirá, por mucho que el encargo, el reto o la presión sean justificados.

Jefes insoportables

Imagen: Aetos

Si tiene un jefe insoportable, piense en cambiarse de trabajo.

¿Pero qué se puede hacer con un jefe que constantemente llega en ese estado y que a la larga se transforma en un jefe insoportable? Porque no todos tenemos el lujo de simplemente renunciar cuando eso sucede, y hasta quizás nos gusta el trabajo o la empresa donde estamos y no estamos dispuestos a hacerlo simplemente porque el jefe es una pesadilla.

Entonces aquí les presento algunas cosas que si yo hubiese sabido cuando sentí que tenía uno de esos jefes, me hubiesen ayudado a vivir más tranquilo:

1) La posibilidad de cambiarse trabajo sí existe. Quizás en el momento no se vea de esa forma y sienta como que estará ahí toda la vida (Como el cartel que el Sr. Burns de los Simpson le puso a Homero una vez en su oficina para torturarlo: “Recuerda que trabajarás aquí para siempre”), pero la verdad es que todo tiene su fin, y también lo tendrá el mal momento. Qué tanto dure depende de la mirada que le demos.

2) No enfrente a su jefe con miedo ni rabia. Es lo equivalente de apagar el fuego con bencina. La violencia genera más violencia, y el miedo probablemente abra la puerta a que vea que con usted es con quien se puede desquitar en sus malos momentos.

3) Recuerde que su jefe es humano. Sí, lo es y comete errores. Además es probable que esté bajo una cantidad de presión similar a la que usted siente, si es que no mayor.

4) Su jefe sí tiene corazón. Es difícil de creer, pero es verdad. Busque maneras de poder compartir con el sentimientos y emociones positivas cuando hablen, así podrán crear vínculos más genuinos.

5) No idealice a su jefe. Muchas veces quienes llegan al cargo de jefe saben hacer las cosas bien, pero no poseen las habilidades sociales para liderar. Poco a poco las organizaciones están cambiando eso, mientras tanto no espere que sea perfecto, y menos en cuanto a sus capacidades de contacto con las otras personas.

6) Hable con su jefe. Pero hágalo en un momento en que estén calmados para así poder hacerlo de forma asertiva. Pídale que se vayan a tomar un café juntos y conversen las cosas. Explíquele qué le sucede a usted cuando lo presión injustificadamente y sea profesional y dígale de qué otra forma podrían hacerlo.

7) Si nada de esto funciona y aún no lo ha hecho, busque otro trabajo.

Si hubiese tenido estos consejo hace años, me hubiese ahorrado muchos malos ratos y hasta es probable que hubiese ganado un amigo.

 

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