¿Cuáles son las responsabilidades de un líder deportivo?

Un líder de gran utilidad en la cancha podría no serlo fuera de ella. Este justamente parece ser el caso de Jorge Valdivia.

Es tarde en la noche, estás cansado pero la conversación y el grupo de amigos está de lujo. Miras el reloj y ves que la hora te alcanzó, deberías ir a descansar para trabajar al día siguiente así es que comienzas a levantarte del asiento y le anuncias a tus amigos que te vas.

“¡Quédate un rato!”, grita uno del otro lado. “Una más y nos vamos”.

¿Qué hacer en esa situación? ¿Te dejas llevar por tu amigo y te quedas en la fiesta o te vas a descansar?

Supongo que a alguno de los cinco jugadores de la roja que fueron marginados la pregunta se les tiene que haber pasado por la cabeza. Lo supongo porque hubo otros que estuvieron en el famoso bautizo y sí llegaron a la hora. En el momento de decir: “Me voy” no sucumbieron a la presión externa de sus amigos y sí se marcharon.

Seguro no fue fácil, y lo digo porque he estado en la situación, como creo que la mayoría de todos lo hemos estado, pero seguro la decisión depende de con quien me encuentre en el momento y de la capacidad de cada uno de decidir y darle importancia a las cosas.

Lo primero creo que es entender que en todo momento decidimos.

En el momento en que señalamos: “Ok, nos quedamos a un trago más”, estamos ordenando nuestras prioridades.

Lo segundo es comprender la responsabilidad del líder que motiva a sus amigos a quedarse.

Jorge Valdivia

Foto: Cristian Soto

Jorge Valdivia no tiene un adecuado control de si mismo.

Hay varios tipos de líderes, pero en un equipo deportivo esto no funciona exactamente igual que en una organización o en una empresa, ya que en ese sentido un líder de gran utilidad en la cancha podría no serlo fuera de ella. Este justamente es el caso de Jorge Valdivia.

Dentro del campo de juego “el mago” por su habilidad y éxito con la pelota de seguro llama la atención de sus compañeros. Los emociona con sus movimientos y pasión por ganar (algo muy importante en un líder), pero es alguien que no tiene un adecuado control de sí mismo. Es probable que debido a su habilidad innata y la diferencia que marcaba en el equipo desde niño se le dejaron pasar situaciones que a otros no.

Lo recuerdo en los tiempos que hacía deporte. Jugué béisbol por muchos años y aunque nunca fui una estrella, siempre fui disciplinado, e incluso llegué a una selección nacional a los 19 años.

Recuerdo que muchas veces era de los primeros en llegar a la práctica de mi equipo, pero también que a aquellos que eran realmente “buenos” se les perdonaba todo. No importaba la hora a la que llagaran entraban de titulares y como eran de aquellos que nos emocionaban y nos motivaban con sus actuaciones en la cancha, obviamente nos daban ganas de seguirlos, de imitarlos y ser como ellos.

Las conductas en los grupos se comparten y se contagian. Un estudio publicado en la revista Wired en septiembre de 2009 muestra como ese comportamiento se copia con los años en sujetos con obesidad y en el dejar de fumar, donde por ejemplo notaron que cuando un fumador dejaba de hacerlo, era 36 por ciento más probable que sus amigos lo hicieran también.

Allí es donde reside la responsabilidad de un líder, sin embargo, no todos están preparados para influir de manera positiva en sus compañeros, y esto es lo que debe lograr manejar un entrenador.

Desde el punto de vista del crecimiento personal la idea es ver la responsabilidad primero como líderes de nosotros mismos, tomando decisiones soberanas y conscientes según nuestros objetivos, y después ver cómo influencian nuestras acciones a los otros, porque cada una de nuestras acciones tiene repercusiones en nuestro entorno, y las actitudes de Valdivia tuvieron efecto entre sus compañeros.

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