¿Cómo salir de la esclavitud que nos impone el tiempo?

Estamos atrapados en el continuo y perpetuo movimiento del tiempo. Nuestro cuerpo físico lo está y al parecer no hay nada que podamos hacer para salir de su eterno movimiento.

Nuestra mente puede jugar a que vive en el pasado o el futuro, mirándolo como algo positivo o algo negativo.

Si es el pasado todo se trata de celebrar los buenos momentos que alguna vez fueron o sentir rencor por aquello que no fue como nos hubiese gustado.

Si elegimos el juego del futuro, la mente espera con ansias y esperanza, o con temor las cosas que podrían venir.

Pero eso de cualquiera de las dos formas sigue siendo un juego.

Esclavitud tiempoUn juego que nos distrae del único momento que en realidad existe en nuestras vidas: el ahora.

Un juego que todos aprendemos desde niños y que nos cuesta mucho dejar porque de alguna forma nos han enseñado a esperar un futuro mejor y sacrificar el ahora por algo que sucederá en unos años más, o incluso después de la muerte.

Expectativas inmensas

La recompensa ofrecida suele ser grandiosa y nos crea expectativas inmensas de lo que va a llegar a ser nuestra vida, expectativas que al no cumplirse generan insatisfacción a medida que el tiempo pasa y nuestra estadía en este planeta avanza y vamos llegando a marcadores importantes de la cantidad de vueltas al sol que hemos dado.

Solo hasta hace algunos días, no había notado cuánto me torturaba por la idea de la necesidad de que debo pasar cierto tiempo en el planeta antes de tener el merecimiento de compartir mis pensamientos y lo que he descubierto en este camino.

A pesar de tener muy presente siempre la idea de que somos seres sin tiempo y que este flujo es nada más que una forma de compartir experiencias entre distintos espíritus y almas, por mucho tiempo hubo algo que me detuvo y me hacía sentir “demasiado pequeño”.

Incluso después de recibir el apoyo y el permiso de personas que considero muy importantes en todo lo que he aprendido, seguí sintiendo esa timidez.

Probablemente por un condicionamiento desde niño cuando recuerdo que me decían que era “muy chico para andar haciendo esas cosas”, y claro, quizás en el momento tenían razón, pero sin saber que eso después se convertiría en un patrón en el futuro.

Quizás es mi batalla, mi camino de aprendizaje y aquí estoy, algunos días después de que me cayó la teja porque vi a alguien menor que yo haciendo lo mismo; y de una manera impecable.

Entonces comprendí que el tiempo no importa. Que sí, estoy atrapado en él, igual que todos, pero el tiempo solo es una coordenada más para poder compartir esta experiencia y da lo mismo cuanto tiempo llevemos aquí, lo único que hay es el ahora y todos en ese ahora son mis maestros. De todos puedo aprender en cada momento si así lo permito.

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