Test personal: ¿Cómo saber si soy clasista?

En el momento en que reconocemos a otra persona como alguien ajeno a nosotros y que representa un peligro, por cualquier razón comenzamos a ser clasistas.

Apenas apareció la cuña de los dichos de Inés Pérez dando vuelta por Internet muchas personas rápidamente la catalogaron de clasista y se fueron en picada contra ella. Días después cuando Chilevisión sacó a la luz la entrevista completa muchos otros se fueron de inmediato contra el canal y el periodista, acusándolos de crear polémica gratuitamente y de querer ensuciar la imagen de ella y del condominio por lo que sería una regla justificada. Pero a mi me da la impresión de que, al final de cuenta, ambas conductas son igual de impulsivas, desmedidas y reprochables. ¿Por qué?

Porque al final ambas reacciones denotan clasismo.

En los dos casos, tanto en quienes atacaron a Inés Pérez, como quienes impugnaron al canal, existe una postura de “nosotros contra ellos”, la base de cualquier tipo de discriminación.

Clasismo

Imagen: Alfredo Cáceres

Una postura de “nosotros contra ellos”, es la base de cualquier tipo de discriminación.

En el momento en que como seres humanos reconocemos a otra persona como alguien ajeno a nosotros y que representa un peligro, por cualquier razón que quieran ponerle, comenzamos a discriminar y a aplicar cierta forma de clasismo.

Generalmente creemos que el clasismo es algo que se da de arriba hacia abajo. O sea: quienes serían de clases sociales más altas, (con mayor poder adquisitivo, mejores sueldos y casas más grandes) discriminan a quienes son de clases sociales más bajas (sueldos más bajos, menor poder adquisitivo y casas más pequeñas). Este usualmente se demuestra cuando las personas de clases altas sienten miedo de que las clases sociales más bajas se mezclen con ellos y se crean sistemas o reglas para que eso no suceda.

Sin embargo también existe el clasismo desde abajo hacia arriba, donde las personas de clases sociales más bajas, discriminan a quienes son de clases sociales más altas. La diferencia es que la forma en que esto se manifiesta es distinta, generalmente a través de descalificaciones de género, capacidad, habilidades físicas o emocionales.

Entonces: ¿Cómo puedo saber si soy clasista?

Lo primero es tomar consciencia de si estamos enjuiciando a otra persona o no. En el momento en que nos ponemos a emitir juicio y vemos que la verdad de esa otra persona es incorrecta, estamos dando el primer paso en la postura del “nosotros contra ellos”. Y cuando digo juicio me refiero por ejemplo a cualquier de estos:

-          Se viste mal

-          No tiene gusto

-          Tiene pinta de flaite

-          Siempre ha tenido plata

-          Su papá le pagó todo

-          Seguramente nunca le trabajó un peso a nadie

-          Y muchos otros más.

Lo segundo es darnos cuenta si estamos siendo apresurados en tomar una posición. ¿Necesitamos siempre en todo tomar una posición? A veces es mejor elegir correctamente nuestras batallas y no apresurarnos a tener opinión a menos que construya.

Y tercero es responder la pregunta: ¿Creo que las otras personas son peligrosas? ¿Siento que debo hacer algo para defenderme de esos posibles peligros? Si la respuesta es sí, es probable que estés siendo clasista, para uno u otro lado.

Porque mientras los de las clases altas tienen miedos que los de las clases bajas les roben, los de las clases bajas temen a ser explotados por las clases altas, con la típica visión del jefe abusador, y al final eso igual es una forma de clasismo.

Sólo cuando logres ir más allá de esa visión del “Nosotros contra ellos”, podrás decir que dejaste de discriminar y que ya no eres clasista.

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