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¿Cómo enfrentar Halloween teniendo diabetes?

La celebración de Halloween tiene cada vez más seguidores. ¿Qué hacer frente a eso teniendo diabetes? Adultos y niños con diabetes deben saber cómo actuar en esta fecha.

Las bromas abundan. Dicen que la mañana del 1 de noviembre es el día que más se diagnostica la diabetes. Que mientras unos vampiros nos prefieren de postre otros nos eluden para evitar las caries…

Más allá de los chistes, hay algo concreto: en Chile la celebración de Halloween tiene cada vez más seguidores. ¿Qué hacer frente a eso teniendo diabetes uno mismo… o un hijo con diabetes?

En el caso de los adultos la fuerza de voluntad deberá ponerse a prueba, y si uno se tienta mejor será gastar un poco más en dulces sin azúcar, pero atención con las etiquetas pues de todas formas suelen tener hidratos de carbono. O mejor todavía, puede comprar dulces que no sean de su agrado para que no le den ganas comerlos. Y dejar esas compras para último momento. Quizás con el apuro hasta se le olvide.

Halloween

Foto: Claudio Caiozzi

En Chile la celebración de Halloween tiene cada vez más seguidores.

Pero… ¿Y los niños? Mientras todos sus amiguitos se dan un festín con baldes llenos de dulces, a los niños con diabetes se les dice que deben tener cuidado, porque muchos dulces les pueden hacer mal.

El espanto de la noche de Halloween suele aparecer en los padres con bastantes días de anticipación. Y si es así mejor, porque entonces habrá tiempo para planificar.

Para comenzar, los niños con diabetes tipo 1 por ejemplo pueden comer dulces en Halloween, igual que cualquier niño. Sin embargo, los padres deberán planificar cómo incorporarán esos dulces en el plan alimenticio, o asegurarse de usar la cantidad de insulina apropiada para cubrir esa cantidad de carbohidratos.

También se puede negociar y por ejemplo plantearles a los niños que un juguete dura más que un dulce, motivándolos para que intercambie o “venda” los dulces que recolectó.

Es bueno tratar de centrar el festejo en el diseño de los disfraces o de una fiesta con los amigos. Permitirles participar como organizadores puede ser la manera de central el foco en algo más que la recolección de dulces.

Si él niño va sin sus padres será mejor que traiga todos los dulces recolectados a casa para proceder a una “inspección saludable”. 
Dejar en claro que no puede comerlos todos y destacar que si guarda podrá tener para varios días seguidos puede ser una solución.

No enviarlos a buscar dulces con el estómago vacío. Prepararles antes de salir un sandwich entretenido y saludable ayudará a que el apetito feroz por dulces esté disminuido.

Por otro lado, este festejo puede ser una excelente ocasión para educar un poco y hacerle saber a la comunidad que el azúcar no está completamente fuera del plan de alimentación de una persona con su diabetes bien controlada. Ahí es en donde radica la importancia de saber cuántos carbohidratos contienen los dulces, incluirlos en el plan de alimentación y cubrirlos con la insulina necesaria. En este último caso, lo mejor es conversar con el médico.

Cuando los niños son más pequeños es recomendable limitar la recolección a las casa de vecinos, amigos y familiares para que la cantidad de dulces sea manejable.

Se debe incentivar el control regular de la glicemia del niño, sobre todo si ha excedido la ingesta o ha tenido mucha actividad física, para sacar conclusiones y estar mejor preparado para otras celebraciones.

Si el niño volvió a casa con muchos dulces pueden llegar a un trato y acordar que coma uno diario si hay un buen control de la diabetes. O reservar algunos para las hipoglicemias, preocupándose de no incluir chocolates en ese ítem pues su absorción es más lenta, con lo que se dificulta la rápida recuperación.

Una posibilidad cierta es conversar previamente con los vecinos y convenir con ellos la entrega de algo distinto al grupo que incluye al niño con diabetes: stickers y/o  tatuajes removibles relacionados con la celebración por ejemplo.

Canjear dulces y chicles sin azúcar, bolsitas de frutos secos, lápices de colores, adornos para el pelo en el caso de las niñas, figuras de acción o hasta algún álbum para coleccionar figuritas es una buena manera de darle otro sentido a la fiesta.

También, con una cantidad más grande de dulces podrían obtener alguna salida o premio especial: ir al cine,  a un restaurante, un video juego o una prenda de ropa, o dinero, lo que queda a criterio de los padres.

Los niños, con o sin diabetes, siguen siendo niños. Está claro que son los papás los que deberán echar a volar su imaginación, para con creatividad conseguir que los pequeños disfruten mientras mantienen  su diabetes bajo control.

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