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¿Nueva esperanza para la cura de diabetes tipo 1?

Aunque las investigaciones son promisorias, todavía estamos lejos de tener un tratamiento que esté en condiciones de ser aprobado para su uso en humanos y permita la cura de la diabetes tipo 1.

Leí sobre la Dra. Denise Faustman por primera vez hace unos 8 ó 9 años en el contexto de esas noticias que llegan a través de los medios y dicen que un científico ha curado la diabetes tipo 1… en ratones.

Pasó el tiempo y de vez en cuando me llegaba una nota con actualizaciones de su investigación, pero para ser honesto no le seguí mucho la pista.

Hasta junio pasado, cuando una noticia que hablaba de una nueva esperanza para la cura de la diabetes tipo 1 surgió de la última reunión de la Asociación Americana de Diabetes (ADA), en Estados Unidos.

Cura diabetes

Foto: Facebook.com/FaustmanLab

La Dra. Denise Faustman reconoce que a su investigación aún le falta un largo camino que recorrer.

La Dra. Faustman, Directora del Laboratorio de Inmunobiología del Hospital General de Massachusetts y Profesor Asociado de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, lleva más de 20 años de investigación en el campo de la autoinmunidad y más de 10 en el área de la diabetes, por lo que el concepto de “nueva” no me parece apropiado.

Lo que debiera sorprender es que el tratamiento parece muy simple, toda vez que utiliza como medicamento una vacuna con décadas de antigüedad, de bajo costo y a la que tiene acceso la mayoría de las personas en todo el mundo, la vacuna del Bacilo de Calmette-Guerin (BCG).

En palabras simples, lo que la Dra. Fautsman informó en la ADA es que en esta etapa de la investigación junto a su equipo han conseguido “matar” las células del sistema inmune que destruyen las células beta en el páncreas.

Recordemos que hasta donde se sabe hoy, la diabetes tipo 1 tiene su origen en una falla del sistema inmune que destruye las propias células productoras de la insulina.

En su presentación en la ADA, la doctora dijo que aún queda un largo camino por recorrer antes que el tratamiento demuestre su utilidad contra la diabetes humana. “Es prometedor, pero esto no reemplaza a la insulina todavía”, agregó.

Considerando que un ensayo de Fase I se centra por lo general en evaluar la seguridad de un medicamento, dejando la eficacia para ser probada en la fase 2, la Dra. Faustman dijo que su análisis mostró que en los seres humanos no sólo se tolera el medicamento, si no que tuvo una respuesta positiva, muy similar a la observada en ratones de laboratorio, aunque en menor grado.

Haciendo un poco de historia, la Dra. Faustman y su equipo sorprendieron al mundo de la diabetes cuando hace 10 años anunciaron que habían curado la diabetes tipo 1 en ratones de laboratorio con la enfermedad avanzada. En aquella oportunidad los investigadores inyectaron a los ratones con un compuesto que estimula al cuerpo para producir el factor de necrosis tumoral, una molécula que destruye selectivamente las células inmunes.

En los experimentos con ratones también se utiliza una segunda intervención para reeducar a las células precursoras que dan origen a las células inmunes. Se trata de las células precursoras que eran de alguna manera “maleducadas” y reconocían a las células beta del cuerpo como “extrañas”, y por lo tanto las destruían.

En ese momento, los investigadores habían detenido el ataque del sistema inmune contra las células beta del cuerpo propio, pero creían que tenían que trasplantar células beta al páncreas agotado para restaurar la producción de insulina.

Para sorpresa de todos, los ratones comenzaron a producir su propia insulina, lo que indica que su páncreas, incluso después de haber estado “inactivo” por un tiempo significativo, fue capaz de regenerar las células necesarias para reanudar la producción de insulina.

Aunque esto fue recibido con escepticismo por la comunidad científica, los mismos resultados fueron replicados más tarde por otros laboratorios en el mundo.

La fase I de ensayos en humanos difiere de los experimentos con ratones de manera importante. Los investigadores que trabajaron con los ratones emplearon una estrategia que tenía dos caminos: utilizando un medicamento para eliminar las células malas del sistema inmune, llamadas células T; y una segunda intervención para destruir las células precursoras que les dieron origen. Debido a que en los ensayos de medicamentos sólo pueden probar un compuesto a la vez, la investigación en humanos sólo probará la droga que creen que afecta a las células T “malas”, pero no a sus precursores. Esto significa que si el tratamiento en última instancia resulta eficaz, será necesario repetir las dosis para prevenir un nuevo ataque al páncreas.

La doctora Faustman dijo que la investigación demostró que el tratamiento con BCG mató las células T, el atacante del páncreas, y aumentó la propia protección del cuerpo frente a estas células. Debido a que los participantes del estudio tenían diabetes y su tratamiento incluía la insulina exógena a la hora de controlar su condición, los investigadores no pudieron medir directamente los niveles de insulina para ver si las células beta había reanudado su funcionamiento. Lo que sí hicieron fue medir los niveles de péptido C, un compuesto marcador que es producido por el páncreas cuando produce la insulina. Y lo que vieron fue un aumento temporal de niveles de péptido C en la mayoría de los participantes, lo que revela que su páncreas había iniciado al menos parte de la producción de insulina.

Sin dejar de considerar los resultados como prometedores, las investigaciones deben continuar. Por lo mismo es que están preparando un ensayo de fase II que emplea a más sujetos de estudio para poner a prueba la dosis y la eficacia. Aunque el estudio todavía está siendo diseñado, Faustman dijo que probablemente administrarán una dosis más alta de la vacuna BCG a los participantes con diabetes cada seis semanas durante 18 meses.

Se dijo que debido a que los participantes entrarán en el estudio en diferentes momentos, se espera que toda esta fase del estudio esté concluida en tres años.
Para la fase II se necesitan US$ 25.2 millones y hasta la fecha sólo tiene US$8.2 millones.

Como ven, es una nueva esperanza, pero tampoco como para entusiasmarse en demasía. Han pasado más de 10 años desde las primeras investigaciones, y todavía no comienza la fase II… y se necesitan cuatro para que un medicamento postule a ser aprobado para uso en la población general.

Fuente: http://news.harvard.edu/gazette/story/2011/06/new-hope-against-diabetes/

Más información en:
http://www.faustmanlab.org/

http://www.facebook.com/FaustmanLab

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