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“Blackstar”: el disco epitafio de David Bowie, un imprescindible para entenderlo

La contingencia nos deja la sensación clara de que es un mensaje de despedida del ídolo para sus fans: un gran disco.

Guía de: Discos

Es difícil asimilar la perdida de David Bowie (David Robert Jones), un artista que se transformó en un ícono de la cultura popular de las últimas décadas. Sus 25 discos, 111 singles, 51 videos musicales y sobre 140 millones de discos vendidos, son parte de su legado tangible. Pero más allá de la música, su estética, su vanguardia, su participación en la moda y el cine lo mantendrán como una de los artistas más importantes del siglo XX.

Su peculiaridad, el constante cambio —por eso su apodo de Camaleón— y un detallismo y planificación inimaginables, así lo demostraron. Como muestra, su cumpleaños: es el 8 de enero, cosa que muchos de sus seguidores creemos que es falso, ya que es justo el día en el que nace Elvis Presley.

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Otro ejemplo de esta personalidad obsesiva fue la edición de su nuevo —y último— disco: “Blackstar”. Precisamente la semana pasada, para su cumpleaños, junto con el estreno de su video “Lazarus”, simbolizando su eternidad, a pesar de su mortal estado de salud. El mismo que luego de 18 meses de lucha contra el cáncer, el 10 de enero, lo catapultó a la inmortalidad. ¿Su mensaje final? “No sé dónde iré desde aquí, pero prometo que no será aburrido”.

El recién editado disco de Sony nos sorprende por dos aspectos: la circunstancia de la contingencia, que nos deja la sensación clara de que es un mensaje de despedida del ídolo para sus fans, y por ser un gran disco, mucho más interesante que sus últimos trabajos. Es oscuro, bucólico, vanguardista, hecho bajo sus completos estándares innovadores, con la colaboración del mundo del jazz y el hip hop, ya que sus músicos fueron reclutados del club neoyorquino “55 Bar”.

La producción nuevamente estuvo a cargo de Tony Visconti, con quien trabajó el disco “The Next Day” (2013) entre otros. “El objetivo del disco fue eludir de todas las maneras al rock and roll”, comentaría este a la revista “Rolling Stone”. Y la estrategia de trabajo fue la ausencia de guitarras beneficiando la percusión, experimentar con bases electrónicas y renegar del clásico formato de canción basado en el verso y estribillo. De esta forma, el disco se grabó en muy pocas tomas, dado el estado de Bowie.

“Blackstar” consta de siete canciones y dura 40 minutos. Dos de ellas ya se editaron el año pasado en la publicación por Warner del retrospectivo ‘Nothing has changed‘. Me refiero a “Sue (Or in a season of crime)” y, “Tis a pity she was a whore”, las que para este disco están rearmadas, sacándoles el sonido orquestal que tenían.

El disco se editó en formato digital, disco compacto y vinilo, el primer single es “Blackstar”, que le da título al álbum, con extensos nueve minutos y fracción en los que hace varios guiños a diferentes momentos de su carrera: desde las melodías pop del “Hunky Dory”, los vientos orientales de “Neukölln”, al drum’n bass de “Earthling”, el “ambient” de los discos con Brian Eno, sumados a la densidad y la influencia del jazz contemporáneo y mucha percusión “dance”.

Blackstar

 

Esta canción está apoyada por un delirante video con profetas, la visión de un mundo azotado por las religiones, ciudades amuralladas, alucinaciones y referencias a los refugiados actuales, lo que hace que uno se pierda en la visión crítica del artista, dejándose llevar por este cortometraje.

El segundo single es “Lazarus” y es el nexo entre este disco y el musical del mismo nombre que se acaba de estrenar en diciembre en el off-Broadway, protagonizado por Michael C. Hall (“Dexter”), ocasión en la que el cantante volvió a aparecer de  forma extravagante y elegante como es su costumbre, luego de su alejamiento de los escenarios y de la vida pública, luego del ataque al corazón que sufrió hace 12 años.

Lazarus

 

Cabe destacar “I can’t give everything away”, para mi gusto la mejor canción, con un gran trabajo rítmico y un final esperanzador para cerrar el disco y quedarse con ánimo más que con pena.

Este disco, sin duda alguna, es imprescindible para sus miles de fanáticos y lo será para las nuevas generaciones que tendrán que recorrer un largo recorrido para conocer todos los matices de este artista. Es la muestra del temperamento y libertad creativa que tuvo por tantos años, llevándolo a la vanguardia que motivó a muchos otros músicos.

“Blackstar” es el epitafio que generosamente nos dejó Bowie para cerrar su carrera en su ley. Vivimos en un mundo con músicos, pero donde ya no van quedando artistas.

Blackstar

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