Bullying: ¿Cómo actuar ante las agresiones?

El bullying, al violar el derecho a ser respetados, obliga a hacernos cargo de una realidad escolar que no podemos obviar.

Hoy en día pareciera que la agresión entre estudiantes de una misma escuela es cada vez más común. Sin embargo, algunos especialistas afirman que el bullying a nivel escolar siempre ha existido y que en realidad lo que estamos presenciando es el incremento de la denuncia pública. A pesar de los numerosos casos de Bullying que cada día nos enteramos gracias a los medios de comunicación, no dejamos de estremecernos. A continuación explicamos algunas ideas centrales dadas por especialistas.

bullying

Imagen: El Mercurio

Actores

Ante cualquier tipo de agresión podemos identificar al menos a 3 actores: el agresor, la víctima y los terceros. El agresor se caracteriza por poseer una situación de poder sobre su víctima. Tal poder puede ser, por ejemplo, de tipo social, económico, laboral, físico, etario o sicológico. Es decir, es cualquier elemento que lo haga sentirse superior a otro y del que hace uso abusivo. La víctima, por el contrario, está en una condición inferior o desfavorable en relación al agresor, por lo que se siente incapaz de defenderse. Lo que más lo atemoriza es la existencia de amenazas que su enemigo le causa: podría perder el empleo o un sustento económico; podría salir malherido o incluso, podría arriesgar la vida de sí mismo o de otros. Finalmente, también están los terceros que son todos aquellos que se relacionan con la víctima por parentesco, amistad, trabajo, vecindad, etc. Los terceros son partícipes activos porque tienen la responsabilidad de proteger y ayudar a la víctima si notan alguna conducta indeseable contra ella.

El silencio

Para que la relación agresor-víctima se desarrolle, es fundamental establecer la ley del silencio. Aquí es donde entendemos por qué es tan importante la amenaza, pues ésta produce el miedo que inhabilita a la víctima de hablar y pedir ayuda. No podemos, por lo tanto, responsabilizar a la víctima por “dejarse agredir”, pues está tan atemorizada que incluso puede sentirse responsable del comportamiento del agresor y merecedora de la agresión. Está convencida de que guardando silencio impedirá que el agresor concrete su amenaza.

Los responsables

Los únicos que pueden realmente ayudar a un niño víctima de bullying son los terceros. Cuando padres, profesores o amigos ven un niño retraído, asustado y con moretones deben preguntarse si pasa algo y observar. Deben también dar la confianza para que este niño se abra a contar su situación. Aún peor es cuando somos testigos de agresiones o bullying y no damos aviso ni prestamos ayuda, entonces nos convertimos en cómplices. Es fundamental entender que los terceros no pueden ignorar el bullying. Si se sienten inferiores que el agresor, deben estratégicamente pedir ayuda a otros en vez de enfrentarlo. Pero en cualquier caso, la solución es romper el silencio.

Más sobre Educación Secundaria

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X