Modelo finlandés: Tres claves de su gran éxito en Educación

Sabemos que no hay recetas para tener una educación de calidad. Sin embargo, países como Finlandia nos muestran maneras distintas de abordar la educación y que, en su contexto, resultan muy efectivas.

Uno de los países mejor evaluados por su sistema de enseñanza es Finlandia, ya que casi siempre sobresalen sus puntajes en los informes PISA. Presentamos, entonces, una comparación entre las reformas educacionales que se han dado globalmente desde los ‘90 con las políticas del sistema finlandés para explicar mejor a qué podría deberse su éxito:

1. Estandarizar versus personalizar

Modelo finlandés

Foto: Christian Zúñiga

La creatividad es importante para el modelo finlandés.

La mayoría de las reformas educacionales a nivel global tienden a estandarizar los procesos de enseñanza-aprendizaje. En Chile, por ejemplo, tenemos un currículo nacional que prescribe las expectativas de desempeño para todas las escuelas, profesores y estudiantes. Se espera que, de esta manera, exista una coherencia y criterios comunes de evaluación para todos. Por otro lado, las políticas finlandesas establecen un marco curricular claro pero flexible que facilita a las escuelas adaptarse a sus propios contextos. Esto ayuda a crear oportunidades de aprendizaje y enseñanza óptimos de acuerdo a las necesidades individuales de los estudiantes. El desempeño se evalúa con pruebas muestrales, es decir, se evalúan a grupos en vez de la totalidad de estudiantes. Ello contribuye a informar dónde están nuestros estudiantes, evitando posicionarlos en un ranking.

2. Distintos focos de enseñanza

La mayoría de los países ha dado mayor importancia a las habilidades de lecto-escritura y matemáticas. Normalmente, el tiempo destinado a estas áreas ha ido aumentando , mientras que áreas más artísticas han ido perdiendo terreno, tal como ha ocurrido en Chile.  Por otro lado, el estilo finlandés abarca todas las áreas del desarrollo humano, dando igual importancia a todos los subsectores y fortaleciendo el desarrollo de la creatividad.

3. Control versus autonomía

La mayoría de las escuelas funciona en la lógica de rendición de cuentas. Esto significa que el desempeño escolar está altamente ligado a procesos de ascenso, inspección y premiación. Así mismo, aquellas escuelas que obtienen resultados no deseados en pruebas estandarizadas tienden a ser sancionadas. El modelo finlandés, por otro lado, construye gradualmente una cultura de responsabilidad y confianza en el sistema educacional. Valora el profesionalismo de los docentes cuando éstos juzgan por sí mismos lo que es mejor para sus alumnos. Además, en vez de sancionar aquellos que están en riesgo de fallar, los proveen de recursos y apoyo para que no se queden atrás.

Si bien estos tres puntos claves han servido para el contexto finlandés, es necesario considerar que cada país tiene sus propias necesidades y que, por lo tanto, sus políticas son un gran ejemplo de autonomía y liderazgo. Chile, por lo tanto, si quisiera tomar este gran ejemplo, debe considerar un proceso previo de contextualización.

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