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Urdangarín: el yerno que hace tambalear a la monarquía

Los expertos en España que siguen el caso diariamente argumentan que el error principal del marido de la infanta fue creer que gozaría de impunidad por su condición real.

Ni la separación de la infanta Elena de su marido Jaime de Marichalar (2007) bajo el  ridículo disfraz en forma de comunicado del “cese temporal la convivencia conyugal ”, muy criticado en su momento por no querer llamar a las cosas por su nombre. Ni siquiera el matrimonio del Príncipe Felipe con una periodista divorciada había hecho en el pasado que en la monarquía española se esté hablando de crisis. No en vano en la actualidad, la imagen de la casa real española ha caído más de un 51%.

¿Quién ha sido el culpable? Iñaki Urdangarín es la respuesta. El marido de la Infanta Cristina y Duque de Palma de Mallorca ha sido imputado por malversación y fraude entre otros delitos por el caso denominado “Babel”.

La trama fue descubierta a raíz de la investigación llevada a cabo desde el 2010 por la gestión de Jaume Matas, ex presidente de la comunidad autónoma de Palma y con la que el conglomerado fundado por Urdangarín (Instituto Nóos) tenía negocios irregulares.

Urdangarín

Foto: Reuters

La cara de Iñaki Urdangarín ahorra mayores comentarios: el esposo de la infanta Cristina ha provocado un gran dolor de cabeza a la monarquía.

El duque de Palma junto con su socio, Diego Torres se dedicaban a vender servicios a las instituciones públicas por las que cobraban cantidades desproporcionadas de dinero que se justificaban por medio de facturas falsas. El objetivo era eludir al Ministerio de Hacienda y pagar menos impuestos. Así, muchas de las operaciones que hacían tanto con empresas privadas como públicas nunca se llevaban a cabo o eran meramente simbólicas.

¿Impunidad?

Los expertos en España que siguen el caso diariamente argumentan que el error principal del marido de la infanta fue creer que gozaría de impunidad por su condición real. Lo que no sabía el Sr. Urdangarín es que en España existía el Juez Castro, juez instructor del caso, a quién poco le importan que los presumibles por corrupción sean banqueros, albañiles o el propio Duque de Palma.

En el sumario se han detectado facturas cruzadas para blanquear dinero, contratos a personas que se les pagaba sin realizar ningún servicio y el salto a gran escala: una red en la cuál las empresas del conglomerado Nóos desviaban millones de euros a través de una empresa británica a un paraíso fiscal en Belice.

Esto ocurrió en el periodo de 2004 a 2006. En este ultimo año, la casa del rey averiguó que Urdangarín tenía negocios turbios con los que se lucraba. El rey D. Juan Carlos ordenó a su yerno que dimitiese de la fundación y así lo hizo, al menos públicamente. Para seguir en el “negocio”, Urdangarín constituyó la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social, que empleó para seguir cobrando fondos públicos y privados y evadirlos a Belice y Reino Unido.

La cuestión por la cuál la monarquía española no goza de muy buena salud y está probablemente viviendo uno de los golpes más duros de su historia es que el rey conocía las actividades irregulares de su yerno y cuánto menos, miró para otro lado. Y por añadidura, la esposa del duque, la infanta Cristina ¿no era conocedora de estas operaciones, después de que su marido en el periodo de la supuesta trama comprara una casa de seis millones de euros? Es la pregunta que ronda por la mente de muchos españoles. La justicia se ha pronunciado en contra de llamarla a declarar, ya que no existe, ha dicho, ningún indicio jurídico que la incrimine.

El marido de la Infanta Cristina podría pasar entre seis y diez años en prisión.

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