Final del juego y los juegos de Cortázar con el lector

Este libro escrito en 1953 contiene 18 relatos únicos, que muestran la esencia del escritor argentino. Infaltable para sus seguidores.

Julio Cortázar publicó en 1953 Final del juego, un libro que contiene 18 relatos y que fue escrito durante los primeros años de vida del autor en París. En este libro encontramos relatos muy distintos entre sí, pero todos con algo en común, el factor Cortázar, es decir, la sorpresa, lo inesperado y también lo irónico y lo absurdo.

Los relatos que dan forma a Final del juego son, sencillamente un juego de Cortázar con el lector. Esto podemos sentirlo desde el primer relato “Continuidad de los parques”, narración que juega con el papel y el lugar del lector. En pocas páginas este relato nos invita a jugar, a ser parte de este juego que es jugado por el narrador, el protagonista y también el lector. La manera en que Cortázar da vueltas la narración, cambiando lugares y perspectivas es impecable, y es sólo el comienzo.

Final de Juego

Foto: Santillana

Dentro de este libro podemos encontrar relatos que se han transformado en parte del canon contemporáneo de la narrativa, como lo son “La noche boca arriba” y “Axolotl”. En “La noche boca arriba” Cortázar juega con la dualidad entre el sueño y la realidad, juega con la delgada línea que el protagonista, un motociclista, experimenta tras tener un accidente, ¿cuándo es un sueño, y cuando la realidad? esa es una de las interrogantes que atraviesa el protagonista y también el lector. Este relato nace de una situación vivida por el propio Cortázar en París, quien recorre la ciudad en su moto y sufre un accidente. Así lo cuenta en cartas privadas el escritor argentino a sus amigos los Jonquières.

Otro de los relatos más significativo de Final del juego es “Axolotl“, que también es creado a partir de una experiencia real, como lo fue la visita que hace Cortázar al acuario del Jardin des Plantes. En Axolotl el juego de Cortázar esta vez se centra en la identidad del narrador, en quien es y en quien quiere ser o en quien cree ser.

El juego Cortázar lo mantiene en todos sus relatos, alcanzando un humor delicioso, lleno de absurdos y de exageraciones, como es el caso de “Las Ménades”, un concierto de música clásica tan singular como el director de orquesta y el público, con descripciones irónicas y mordaces, en las que se puede esconder alguna crítica del autor a la sociedad.

Cortázar recorre con estos relatos situaciones cotidianas como sacarse un chaleco o dormir en una pieza de hotel, juegos de niños en verano entre otros, hechos que parecen simples pero que no son lo que parecen, que involucran al lector para que sigamos si juego y nos hagamos parte importante del relato.

Aquí, Continuidad de los parques en la voz de Cortázar:

Un sueño que es la realidad, una persona que no es quien cree ser, una perspectiva diferente, un lugar y luego otro, un desplazamiento de lo común y establecido es lo que nos ofrece Cortázar. El juego recién comienza.

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