La trilogía de Nueva York, el libro infinito de Paul Auster

El escritor norteamericano es uno de los mayores exponentes de las letras de su generación, y si bien este último tiempo ha estado en silencio, recordamos una de sus obras maestras.

Pensar en Paul Auster (1947) es pensar en uno de los grandes exponentes de la literatura contemporánea estadounidense, pero también es pensar en genialidad, agudeza y una prosa impecable. Paul Auster es uno de los imperdibles en Guioteca, y dado su silencio literario marcado con la publicación de Diario de Invierno en 2012, hoy lo recordamos con Trilogía de Nueva York (Anagrama), un libro que parece un juego de cajas chinas o de muñecas rusas, en el que los tres relatos incluidos -Ciudad de Cristal, Fantasmas y La Habitación Cerrada- van apareciendo y desapareciendo, jugando con las palabras, las situaciones y los personajes, envolviendo al lector en una niebla que lo involucra y arrastra por las calles de Nueva York.

El primer relato, Ciudad de Cristal, comienza con una llamada telefónica, buscando al detective Paul Auster, pero quien contesta el llamado es Quinn, un escritor de novelas policiales. El escritor, curioso por esencia, sigue el juego personificando al detective Auster y concreta una cita con quien requiere de los servicios del detective . Quinn (impostando el papel del detective) conoce a quien será su cliente, un poeta que durante su infancia es víctima de la locura de su padre, quien lo encierra durante años para que pudiera hablar la “lengua verdadera de los hombres”.

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A Ciudad de Cristal le sigue Fantasmas, un relato cuya primera particularidad es la manera de denominar a los protagonistas, que en este texto no tienen nombres propios sino que son nombrados con colores; el señor Blanco, el detective Azul y el señor Negro. En este relato, nos volvemos a encontrar con un detective, Azul, quien sigue las órdenes del señor Blanco, y sigue a Negro, vigilándolo constantemente. Este  seguimiento se transforma en un laberinto que hace a Azul cuestionarse su vida, quién es el realmente, y quiénes son Blanco y Negro.

La habitación cerrada es el tercer relato, en el que el narrador, un escritor que investiga sobre la vida de Fanshawe, otro escritor amigo del narrador, que ha desaparecido sin aviso. Es la mujer de Fanshawe (que luego se convertirá en la esposa del narrador) quien ha solicitado a un investigador, de nombre Quinn, que averigüe sobre el paradero de su marido, y al no tener resultados recurre al narrador y biógrafo de Fanshawe, que paulatinamente asume la identidad del desaparecido.

En la Trilogía de Nueva York encontramos elementos transversales a los tres relatos; escritores, espionaje y un cuaderno rojo. Pero más allá de estos elementos, el texto en su conjunto presenta la ciudad como un laberinto, y la interrogante de quién busca a quién. Paul Auster juega con el lenguaje, con los roles, y también con la verdad.

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