Los días más felices, los recuerdos de Rodrigo Hasbún

Este libro nos traslada a la infancia, la adolescencia y la juventud. Rodrigo Hasbún inicia así un viaje a los días más felices.

En Los días más felices (Duomo/Océano) Rodrigo Hasbún demuestra por qué la revista Granta lo eligió (junto con Coelho y Yushimito) como uno de los escritores jóvenes más talentoso de América Latina, y es que este escritor boliviano nacido en 1981 sabe combinar sus relatos, dando forma a un libro que puede leerse como una novela o como capítulos aislados, también como cuentos.

Es así como Los días más felices , un libro dividido en tres secciones, y en cada una de ellas cuenta con cuatro relatos, va tomando forma a medida que lo vamos leyendo. En estos relatos, la narración y la perspectiva van cambiando, así como el paso del tiempo marca a los personajes.

Los días más felices

Foto: El Mercurio

El terreno común, el sentido y la familiaridad, lo encontramos en las temáticas tomadas por Hasbún a lo largo del libro, desde los problemas de las relaciones padre/hijo, las peleas con los hermanos, las fiestas con los compañeros de colegio hasta la muerte de los abuelos y la madurez, el cambio de niños a jóvenes.

En la primera parte de Los días más felices, el eje que atraviesa los relatos son las relaciones familiares, desde la incapacidad de un padre y su hija para comunicarse, o la conversación de un hijo y su padre, en la que el padre le dice al hijo lo que no tiene que hacer, que es lo primero que hace el hijo al terminar la conversación con su padre. También está presente la ausencia de los padres, y el regreso al hogar familiar, donde el secreto que los niños deben guardar es la enfermedad de su abuela.

En la segunda parte del libro, el enfoque son las relaciones con los compañeros de curso, los últimos años de colegio, los romances entre compañeros, el descubrimiento de nuevos intereses y la amistad. En esta segunda parte el hilo conductor es más obvio, ya que son a lo largo de los cuatro relatos los mismos personajes, y lo que va cambiando es la narración, que hace presente el paso del tiempo, desde el colegio y la sala de clases, a la gira de estudios y la reunión de egresados del colegio. El paso del tiempo, la madurez y también la desilusión son los grandes temas en esta segunda parte.

Menos estructurada y coherente que la segunda parte del libro, en la última parte encontramos relatos más fragmentados que van desde la muerte, pasando por la huida para volver a las relaciones familiares y de pareja, siendo tal vez, esta última parte la más experimental en cuanto a las estructuras utilizadas en la narración.

Hasbún toma ciertos elementos que se repiten a lo largo del libro, como la lluvia, la falta del sentido de pertenencia, son varios los personajes que se van, o quieren irse del país, que contrasta con la necesidad de algunos personajes de registrar ciertos momentos, ya sea con una cámara de video o una cámara fotográfica, estos elementos se van repitiendo a lo largo del libro creando una mayor cercanía y conexión entre los relatos.

La narrativa de Hasbún es simple, directa y pura, no adorna las situaciones, estas simplemente ocurren, entregando así un sello de realidad que nos hace a nosotros lo lectores recordar nuestros días más felices.

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