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Fibromialgia: aprendiendo a vivir con el dolor

Sentir dolor constantemente puede ser invalidante. Es considerada como la enfermedad del mundo moderno y poco se sabe de la fibromialgia. Sin embargo, es posible llegar a un acuerdo con el cuerpo.

No recuerdo cuándo comenzó todo, pero desde hace mucho tiempo que no sé lo que es vivir sin dolor. Un día escuché a una persona hablar de la “fibromialgia” y entendí que el dolor finalmente podría tener  una respuesta.

Este trastorno causa dolor en los músculos, articulaciones, ligamentos y tendones y hoy afecta a más de 200 mil mujeres en Chile. Es considerado un síndrome, porque aún no se sabe qué lo causa; sin embargo, los médicos lo relacionan principalmente con el estrés, porque es en este estado cuando más duele el cuerpo. Claro, cuando ya estás al borde del colapso y no haces nada por frenarlo.

fibromalgia

Foto: Carla Pinilla, El Mercurio

Los síntomas de la fibromalgia son principalmente dolor constante en todo el cuerpo, fatiga, trastornos del sueño, colon irritable, espasmos musculares.

Los síntomas principalmente son dolor constante en todo el cuerpo, fatiga, trastornos del sueño, colon irritable, espasmos musculares y todo lo que eso conlleva en el diario vivir. Es sentir como si estuvieses con una gripe fuerte después de hacer ejercicio, pero todos los días de tu vida.

Desde hace ocho años que vivo con este karma y en el trayecto he pasado por muchos doctores, los que concuerdan en una solución: vivir drogada con analgésicos y relajantes musculares o aprender a vivir con el dolor.

Yo opté por la segunda opción. Después de todo este síndrome me ha llevado a descubrir cosas, que ha desencadenado en un aprendizaje y crecimiento personal, que hoy me permite escribir en este espacio.

Y es que el primer paso para convivir con el dolor, es aprender a escuchar a tu cuerpo. Uno sabe los límites que tiene, pero depende de uno ponerlos en orden. No solo me refiero a la capacidad física, sino también a la emocional; finalmente la fibromialgia se trata de la autoflagelación constante y cuando el cuerpo ya no puede más, se manifiesta.

Mirarse al espejo y criticarte; asumir más trabajo del que realmente puedes hacer; cargar con el peso emocional de tu familia; guardar lo que sientes y no manifestarlo, son algunas de las malas prácticas que pueden desencadenar en el dolor crónico. Por ello, el segundo paso es hacer algo por tus emociones. Buscar ayuda con un sicólogo, algún terapeuta de Flores de Bach o simplemente conversar con una amiga, liberará tu alma y soltará la tensión corporal.

El tercer paso es hacer ejercicio, pero no el que te recomiende el doctor, sino el que más te guste. Si amas bailar, nadar, hacer yoga, pilates, andar en bicicleta, trotar o caminar, hazlo siempre y cuando te cause placer. Al disfrutar el ejercicio, liberarás más endorfinas y por ende tu cuerpo se relajará y el dolor se irá, en la medida que seas constante.

Una recomendación de esta servidora para los pacientes con fibromialgia (y para los que no también) es el Bikram Yoga. Desde hace 5 meses que estoy practicando y ha sido un gran aporte en mi vida y en el alivio del dolor. El calor hace que los músculos se estiren y oxigenen mejor, trabajando a través de una serie de 26 posturas, beneficias a todos los órganos y masa muscular del cuerpo. No es un ejercicio fácil, pero ha sido el mejor desafío para el físico y el alma que he realizado, encontré la armonía perfecta para mantener a raya esta condición.

El cuarto paso es la búsqueda de un tratamiento alternativo. Sin químicos es posible llegar a encontrar la paz que buscas. He pasado por varias terapias y mi conclusión es que todas sirven y suman. Acupuntura, terapias energéticas, reiki, masajes, quiropraxia, rolfing, ayurveda, son algunas por las que puedes comenzar. Sí tienes que tomar en cuenta que lo que hagas es parte de un proceso y que, con paciencia y constancia, el alivio llegará.

Pero el paso más importante es entender que la sanación nace de ti. Hagas lo que hagas, el resultado dependerá de cuánto creas que es posible sanarte. Y sí es posible. En cuanto más hagas por buscar una solución a tu problema, más aprenderás de ti y tus capacidades, tomarás más conciencia de quién eres y lograrás reencontrarte con tu esencia más pura… cuando lo hayas logrado, habrás aprendido la lección y el dolor bajará considerablemente.

Lo más cómodo es tomar la posición de víctima, pero si quieres lograr un cambio de verdad, el cambio nace en ti y para ti. Después, todo será un mal recuerdo.

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