Pixies: EP 1 & 2 (2013-2014), explosiones de pólvora húmeda

Lo de Pixies fue una tremenda sorpresa, sobre todo por la cantidad de material nuevo aparecido en un muy breve lapso de tiempo –hablamos de dos epés en un par de meses.

Guía de: Música Indie

El 2013 nos sorprendió con dos vueltas a los estudios de grabación y, más que nada, con el lanzamiento de material nuevo de bandas protonoventeras que creíamos abandonadas al menos en términos de creación y lanzamiento de canciones nuevas (o al menos jamás editadas): my bloody valentine (con el descollante “MBV”, elegido entre los grandes discos del 2013) y Pixies. Lo de Pixies fue una tremenda sorpresa, sobre todo por la cantidad de material nuevo aparecido en un muy breve lapso de tiempo –hablamos de dos epés en un par de meses.

pixies

Foto: El Mercurio

El primero –en un esfuerzo creativo titulado “EP1”- consta de cuatro temas que, un poco en este ambiente o sombra enrarecida que les sigue y persigue desde que volvieron a las pistas y escenarios allá un lejano ya 2004, vuelven a dejarnos esa impresión de la metáfora ya repetida hasta la saciedad desde su bullado regreso: una explosión con pólvora mojada. Los elementos están, y estas canciones no pueden sonar a nada más que a Pixies, incluso una (“What goes boom”) parece sacada de cualquier disco previo de la banda de Boston. Y las demás canciones no destiñen ni mucho menos, es sólo que el tempo (medios tiempos en general) da cuenta de unos Pixies más reposados que es algo que nos deshabitúa ya que en general los temas de medio tiempo en Pixies eran la excepción, no la regla. No por ello uno debe condenar y dejar de oír qué acontece en el renovado universo de Black Francis y sus colegas, si no que entender que la búsqueda de estilo ahora va por otro lado y que, imprescindible destacar, la filosa lengua de su vocalista y mente principal sigue en muy buena forma. Siguen esas frases y oraciones tan vistosas y únicas, tan idioma Pixies.

“EP2”, por consiguiente, es una continuación un poco obvia con respecto a la vuelta de timón dada por los restantes Pixies ahora que ya Kim Deal (al parecer mucho más tentada por la reivindicación de su banda The Breeders) se ha bajado al parecer en forma permanente del navío Pixies. Las canciones se recargan en su atmósfera de pseudo-baladas y su arremetida espaciosa, etérea. Gran ejemplo de ellos es “Greens and Blues” con su cadencia de fin de jornada y sus eternas notas de guitarras.

Ningún personaje con algo de sentido común se atrevería a pedirles un nuevo “Bossanova” a los Pixies del siglo XXI; tal vez ni siquiera hubiese sido consciente atreverse a pedir material nuevo. Es por ello que estos epés vienen a llenar un vacío no exigido y que, por lo mismo, se disfrutan como un nuevo comienzo, como una banda que se da el lujo de conservar su esencia al mínimo y darse una nueva oportunidad en un mar de ruidos y océanos de tiempos fuertes y canciones apresuradas.

Post scriptum: Recordarle que Pixies se presenta nuevamente en nuestro país (en realidad en Santiago) en el marco del Lollapalooza 2014, añadiendo también un side-show el viernes anterior al fin de semana del festival.

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