A caballo entre El Cóndor y Candelario Mansilla: Ruta mágica de la Patagonia

A orillas del Lago San Martín y en paisajes de extraordinaria belleza está el casco de la Estancia El Cóndor.

Guía de: Patagonia

Foto gentileza de Florian von der Fecth-Orillas del-San Martin, Camino a La Nana

Foto gentileza de Florian von der Fecth-Orillas del-San Martin, Camino a La Nana

Muy cerca de El Chaltén, a orillas del Lago San Martín y en paisajes de extraordinaria belleza está el casco de la Estancia El Cóndor. Llegar hasta allí es como abrir la puerta a un universo casi inexplorado de bosques, lagos, ríos, montañas y penínsulas que se mantiene en estado natural. De hecho, las 40.000 hectáreas de la estancia se encuentran bajo un régimen de protección de naturaleza y ambiente y solo dedicada a actividades turísticas y recreativas. Para llegar es necesario acostumbrarse al sonido crepitante del ripio bajo las ruedas del vehículo todo terreno. Una pequeña muestra de la exigencia que la región le continúa planteando a quienes se animan a ella.

Casco de Estancia El Cóndor. Foto gentileza Estancia El Cóndor.

Casco de Estancia El Cóndor. Foto gentileza Estancia El Cóndor.

Bosques, zorros y guanacos

Más de la cuarta parte del territorio está cubierta por bosques nativos de ñire y coihue. Además, existe un secreto bosque de la conífera más austral del mundo: el ciprés de las Guaitecas. Más abajo de las copas de los árboles se apretujan los arbustales de espino negro, mutilla, neneo y notro, entre otras especies nativas. El resto es estepa, lomas y pastizales donde los guanacos y choiques transitan siempre con el ojo atento ante la presencia del puma o el huidizo zorro.

Bordeando la cordillera. Foto gentileza Estancia El Cóndor.

Bordeando la cordillera. Foto gentileza Estancia El Cóndor.

Rumbo a Candelario Mansilla

Con el viento fresco de la mañana salimos del casco de El Cóndor con rumbo a Candelario Mansilla, un hito en la frontera entre Chile y Argentina. La estancia está “ahí nomás” de Chile y a lomo de caballo es posible llegar y descubrir la exuberante belleza del sur chileno. Bordeamos la margen sur del lago hasta remontar el paisaje de cordillera pura de la Península Maipú. El paisaje se vuelve agreste y por momento duro con el viento silbando entre las piedras. Luego de un rato de zamarreo sobre la silla de montar por las bruscas trepadas y bajadas que nuestro caballo parece conocer tan bien y transmitir confianza con su ocasional mirada divisamos una fila de álamos. Eso, en estas tierras, significa gente, pobladores o puesteros que desafían las exigencias sureñas. Arriba, un par de cóndores aprovechan las térmicas del día para suspenderse casi inmóviles en las alturas. Es el Puesto La Nana donde descansaremos de la exigente jornada.

Foto gentileza de Jaqueline Spencer-Puesto La Nana, con el lago San Martín de fondo

Foto gentileza de Jaqueline-Spencer-Puesto-La-Nana-con-el-lago-San-Martín-de-fondo

Puesto La Nana

Allí cerca está lo que queda de la cabaña del pionero y bandolero patagónico Santiago “ El Jimmy” Radboone. Allí construyó su hogar luego de duros trabajos y encontronazos con la justicia. Es un buen lugar para explorar los alrededores de bosques, playas que parecen intocadas durante siglos, cimas y lugares misteriosos cuna de leyendas y mitos. Al otro día, unos kilómetros más sobre nuestras cabalgaduras y llegamos hasta el Hito Candelario Mansilla. Desde allí, entre octubre y abril, parte una embarcación que atraviesa el lago hasta la Villa O’Higgins en Chile.

Foto gentileza de Celine Frers-Antigua casa Jimmy-Radboone

Foto gentileza de Celine Frers-Antigua casa Jimmy-Radboone

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