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Innovación Social: La necesidad de cambiar la mirada

Innovar en lo social requiere no sólo de nuevas ideas para implementar, sino que también de nuevas estrategias para esas ideas, requiere que ampliemos los límites auto impuestos.

Durante el último tiempo hemos sido testigos de grandes movimientos sociales, no sólo en el país sino que en el mundo, grandes grupos de personas han salido a las calles y de manera transversal han estado clamando por la necesidad de cambios al sistema imperante. Asimismo las viejas estructuras son cuestionadas en sus prácticas, como en la naturaleza misma de ellas, quedando en cuestión la política, la Iglesia, los gobiernos por su incapacidad de dar respuesta al malestar que desencadenó los mencionados movimientos. Lo que está por verse son los resultados de este clamor que recién inicia y que tiene de protagonista a las nuevas generaciones. Ellos parecen haber despertado, junto al resto de la sociedad, para construir nuevas prácticas y renovar las cuestionadas instituciones.

Qué y cómo serán esos nuevos desarrollos económicos, políticos y sociales son  la pregunta que entre todos debemos comenzar a responder. En Chile el desafío nos interpela desde problemáticas sociales  que se han mantenido en el tiempo por estancamientos estructurales, que se contienen en la falta de un sistema democrático más representativo, en la falta de equidad del crecimiento económico que finalmente carece de un desarrollo sustentable. Aquí hay un llamado imperioso por las situaciones sociales que no han cambiado, que por más que se han ingresado recursos, éstas perduran en el tiempo, por lo que la sostenibilidad está invertida, se mantienen los problemas y no las soluciones.

Innovación Social

Foto: Revista Mercado

Falta mirada integral

Sin ser injustos en relación a los muchos avances que ha tenido el país en los últimos 20 años, existen algunos ejemplos como la archi-citada “mala” educación o la falta de oportunidades para los jóvenes más vulnerables o la situación de la tercera edad de los quintiles más pobres de la población, que aún no cuentan con soluciones más allá del subsidio, faltando una mirada más integral  y progresiva de las políticas sociales. También, entra en cuestión, cómo el país integra a otros sectores de la sociedad en la construcción de las soluciones.

Por todo lo anterior, innovar en lo social requiere no sólo de nuevas ideas para implementar, sino que también de nuevas estrategias para esas ideas, requiere que ampliemos los límites auto impuestos para crear nuevas soluciones a los viejos problemas. Innovar socialmente implica pensar lo que viven otros, ese es el marco de la innovación. Por eso aquí más que en otro ámbito, los medios no son lo mismo que los fines.

Lo nuevo en la innovación social, no solo se juega en el medio que se utilice, sino en la nueva mirada que se tiene de la realidad, con qué nueva pregunta se cuestiona. Por ejemplo, si para superar la pobreza, continuamos viendo a las personas como “pobres”, y no como personas que pueden ser protagonistas de su propio cambio, todo seguirá como antes. O el medio ambiente mirado sin un contexto, con personas que habitan los espacios, sin asumir la interacción constante entre medio y sociedad, que requiere un vínculo sustentable, nada nuevo va a ocurrir. La novedad en la mirada puede transformar la realidad.

Los profesionales que trabajamos en el ámbito social estamos interpelados a  innovar, lo que implica nuevas miradas con nuevos diagnósticos, más profundos y amplios, diseños compartidos y construidos con otros, implementaciones que empoderen a las comunidades, evaluaciones del impacto real. No quedarse en los medios, es ver todo el proceso de cambio que se quiere desarrollar y buscar alternativas que generen verdaderas transformaciones en las realidades que intervenimos.

Innovar socialmente, entonces, no se juega en los “instrumentos” novedosos o de última generación, sino en cómo miramos la realidad que queremos enfrentar, en cómo vemos los problemas o mejor dicho como nos aprovechamos de las oportunidades que nos entregan situaciones de crisis o problemáticas complejas.  Sin este cambio de mirada  no habrían sido posibles los emprendimientos de zapatos reversibles y de bajo costo, o los préstamos pequeños a mujeres con alto retorno, o pequeñas empresas de turismo sustentable guiadas por familias, entre otras iniciativas que nos cambian de foco, pero que antes cambiaron la mirada.

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