Los diez principios del comercio justo
- Pamela Sánchez V., ex Equipo de RSE
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Hoy en el comercio es posible encontrar una amplia gama de productos y servicios. Pero no todos tienen como objetivo lucrar, hay otros que buscan humanizar esta —a veces— fría operación.

El objetivo principal del comercio justo es realizar operaciones a un valor adecuado.
Esta forma alternativa, que promueve una relación voluntaria y justa entre productores y consumidores recibe el nombre de “comercio justo”. Así, al comprar juguetes, joyas o verduras se puede pagar lo que realmente cuesta producirlos y de paso, apoyar a los pequeños productores, que trabajan de manera sustentable y digna para poder vivir.
El objetivo principal del comercio justo es realizar operaciones a un valor adecuado, que considere el trabajo que demandó la elaboración de un determinado bien, la preocupación ambiental y condiciones laborales óptimas para que éste se llevara a cabo. La idea es generar acuerdos comerciales equitativos en base a estándares éticos que contribuyan a un desarrollo sostenible.
Este principio surgió hace 40 años aproximadamente, como parte de un movimiento social que vio la necesidad de ayudar a productores marginados del sistema económico. Hoy ya es parte importante en varios países del mundo, que transan diferentes productos a través de este esquema. “Otra economía es posible” es la bandera que levantan los teóricos de este movimiento.
Esta actitud empresarial eleva la reputación corporativa de la misma, ya que los grupos de interés cada vez valoran más estos principios al comparar a la compañía con su competencia
Entendiendo el concepto
Existen diferentes instituciones en el mundo que se preocupan de promover este modelo, pero la más importante es la Organización Mundial del Comercio Justo (WFTO, según sus siglas en inglés). Este organismo define diez principios que las instituciones certificadas deben cumplir en su trabajo diario si quieren adherirse a este tipo de comercio.
1. Creación de oportunidades para los productos en desventaja para combatir la pobreza y lograr un desarrollo sustentable.
2. Transparencia y responsabilidad en la administración y en las relaciones comerciales.
3. Constitución de capacidades para desarrollar la independencia de los productos.
4. Promoción del comercio justo a través de la difusión de información sobre sus prácticas.
5. Pago de un precio justo acordado a través del diálogo y la participación, que permite una producción socialmente justa y ambientalmente amigable.
6. Equidad de género en la remuneración y en las oportunidades de trabajo.
7. Condiciones de trabajo favorables en un ambiente seguro y saludable para los productores.
8. Respeto por los derechos de los niños y niñas garantizados por la Convención de la ONU y por leyes y normas sociales locales.
9. Conservación del medio ambiente por medio de prácticas ambientales y utilización de métodos de producción responsables.
10. Relaciones de comercio basadas en el interés por el bienestar social, económico y ambiental de los pequeños productores, en un marco de solidaridad, confianza y respeto mutuo.

La igualdad de genero en la remuneración y las oportunidades de trabajo es uno de los principios que rigen al comercio justo.
En Chile existen organizaciones certificadas por la WFTO acerca de sus prácticas de comercio justo como la Fundación Chol-Chol, Fundación Solidaridad, Fundación TPH con su tienda en Concepción “Manos del Bío-Bío”, Fundación Comparte, entre otras. Pero también existen corporaciones que sin estar certificadas por esta organización, practican de igual forma estos principios, como es el caso de la Fundación Artesanías de Chile.
¿Cómo se determina qué es lo justo?
En concreto, el comercio justo promueve la elaboración de productos elaborados por medios responsables con respecto al medio ambiente, por la dignidad del trabajador y por el productor, pagándole un precio justo por su producto. ¿Pero cómo se determina el precio adecuado?
En el contexto chileno, son los compradores quienes ponen el precio final de un determinado producto, valorando siempre al trabajador y todo lo que implicó su elaboración. Las organizaciones que se adhieren a esta forma de venta, apoyan a los fabricante a fijar un precio, considerando los costos fijos y variables, más un pequeño porcentaje de lo que significa su comercialización, para así llegar al precio justo de su producto.
Es importante considerar que mientras existan más intermediarios entre el productor y el consumidor final, más caro será su precio. Las organizaciones que trabajan bajo las bases de este concepto, generalmente se acercan a los productores y los invitan a proveerlos de sus productos, pagando por éstos, lo que realmente cuesta elaborarlos.
Dentro de los artículos que se comercializan en Chile bajo las bases de comercio justo, se encuentran la artesanía tradicional, alimentos naturales, verduras y frutas sin agrotóxicos, joyería, artículos de oficina, juguetería, entre otros.
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