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Champagne, burbujas con silueta

Esta bebida puede venir acompañada de experiencia inolvidables. Sepa aquí cómo sacarle el mejor provecho para que la inversión sea justificada.

Hace muchos años no entendía la diferencia entre un Champagne y un espumoso. Me acuerdo que trabajando en un restaurant, Kilométre 11680 de Bellavista, nosotros teníamos un excelente espumoso en la carta. Miguel Torres Brut Nature en ese entonces. Cuando me pedían una copa yo siempre decía: “ah, Champaña”. Los dueños, franceses, me corregían una y otra vez, pero como buen porfiado no sabía por qué eran tan estrictos con esta palabra.

Después de unos tiernos años de experiencia en ese restaurant tuve la suerte de probar un Moet & Chandon Rose 1989 y me acuerdo sólo de 1 cosa, ¡qué delicia! Hasta ese momento los “Champañas” me producían acidez, mi estómago no gustaba de estas burbujitas, pero este Rose 89 mi estómago lo recibió feliz incluso exigiendo más. Qué noche…

Champagne

Foto: El Mercurio

Luego de comprar nuestra botella de Champagne debemos dejarla reposar antes de abrirla.

Me interesó ese mundo, el de las burbujas de verdad, así que traté de meterme, pero tenía un obstáculo no menor: precio. Imposible gastar más de $30.000 (USD 60) por 1 botella. Por lo mismo, mis ganas de beber y conocer más Champagne quedaron en el baúl de las “Things to do”.

Cosas de la vida, hoy sí puedo beber estos espumosos y quiero compartir mi experiencia con ustedes. No es que sea rico, sino que en Europa no es tan caro. No hablaré de la teoría de Champagne, no hablaré de que Chardonnay o Pinot Noir, ni Champenoise. No, hablaré de cómo disfrutar en su casa, en el restaurant, esta copa. Hablaré en simple para no complicar esta deliciosa experiencia porque hasta hoy no hay vino que más aprecia mi querido paladar.

Ya deben saber que Champagne es Francés, de la región de Champagne y tiene condiciones muy especiales para que se pueda llamar y vender con ese nombre. ¿No lo saben? Bueno, los invito a leer el artículo que mi colega, Alvaro Lois, de Guioteca muy bien escribió y describió.

Vamos a la casa. Dejen el espumoso descansar si lo compraron en el Mundo del Vino de Isidora que a todo esto tiene la mejor selección de Chile ¿Será por que don Héctor Vergara es un amante de este brebaje mágico? En fin. Dejen descansar el vino porque como tiene gas no queremos perder lo que tanto costó obtenerse. Si quieren lo dejan acostado o parado. Da lo mismo pero déjenlo tranquilo, por lo tanto ni cerca de la Stella Artois y menos al lado de la leche. Ni siquiera lo miren, nada.

Después de su reposo pueden abrir la botella. Hay dos formas de abrirlo: básicamente con escándalo o sin escándalo. Independientemente de eso tenemos que servirlo en una copa flauta para que podamos ver las burbujas. Estas burbujas deben ser muy pequeñas, de verdad muy pequeñas ¿Qué es pequeño? Bueno, mucho más pequeño que las de Perrier. Súper chicas y continuas. Mientras más continuas y hacia arriba mejor, obvio, es como “subir para arriba”.

Idealmente las burbujas deben formar una silueta y varias a la vez. Más sí es mejor en este caso. Ahora, una vez servido por favor cierren la botella con un tapón especial para los Champagnes y lo mantienen helado. La idea es que podamos mantener el gas dentro de la botella y no en el aire embrujando a los angelitos. Mientras disfrutan de la botella miren las burbujas. Un buen Champagne debe mantener sus siluetas hasta el ultimo sorbo. Si se va rápido antes estamos en presencia de un espumoso, no Champagne y eso hace la diferencia.

Temperatura: Cuando hablamos de un Pol Roger, Piper Heidsieck , Laurent Perrier ó Henriot de categoría Brut (menos de 12 gramos de azúcar por litro) debemos considerar la temperatura de servicio de 8°C. Menos que eso no sentiremos mucho, más que eso la frescura desaparece así que no arriesguen la velada y sirvan varias veces. Dato, cuando la dama, la mujer, la señora, la novia… en fin, cuando ella tiene menos de la mitad sirvan un poco más. No es para embriagarla, no señor. Es para que ella pueda beber en la temperatura perfecta y les prometo que quedará contenta y todos sabemos que ella con una sonrisa mueve montañas.

Obviamente los Champagne se acompañan mejor con comida. Sus ostras frescas y jardín de mariscos o sushi son alianzas hechos en el cielo. Lo que les falta es la compañía de esa persona querida. Entre los dos, un Champagne, algo de mariscos y una vela iluminando esa(s) silueta(s) harán que la billetera tiemble porque es y será caro una buena botella de Champagne porque por algo es el vino más querido en el mundo. Pero vale la pena, OMG sí que vale la pena.

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