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Cómo evitar marearse al comprar un vino

La oferta de vinos en los supermercados suele ser abrumante, pero aquí le aconsejamos cómo salir bien parado si debe comprar un vino.

El otro día entré al supermercado y traté de mirar la sección de vinos como un consumidor común. Terminé mareado. Primero hay muchos vinos, creo que dentro del supermercado es, lejos, lo que tiene más variedad, diversidad y espacio. Si uno quiere comprar pan hay como máximo 30 alternativas, en cuanto a café podemos contar un poco más de 40 siendo muy generosos en la contabilidad. En los vinos estamos en los cientos. Entonces me paré mirando la góndola y la empecé a analizar. Acá unas conclusiones y datos para no marearse sin tomar.

Vinos en supermercado

Foto: El Mercurio

En el nivel “ojo”, que se encuentra en la tercera repisa de abajo hacia arriba, se encuentran los productos más fuertes en ventas.

El vino ha estado más entretenido que nunca. Desde la década de oro (los 90), pasando por la década de consolidación (2000) hasta hoy, las cosas han cambiado para bien. Cada vez vemos más variedades, cada vez más personas toman variedades embotelladas y menos tetra. Es por eso que los supermercados han estado trabajando fuertemente en la sección vinos para así empujar las ventas de los embotellados porque eso tira la cuenta final hacia arriba. Ya no sólo vemos los vinos en las góndolas sino que en la sección quesos, carne, embutidos etc.

Entré al supermercado y me di cuenta de la cantidad de vino que hay. Siempre iba directamente a lo que quería y no miraba en detalle los metros y metros de botellas. ¿Cuántas toneladas de vidrio serán? Ese día me detuve y desde un principio me di cuenta que hay promociones fuertes en los vinos, de precio normal, entre $2.000 y $3.500. Ese segmento de vino es gigante. Es el más grande entre los embotellados y el límite entre varietales (vinos que interpretamos como sin guarda en barrica) y reservas. Me parecieron atractivos e incluso compré uno de ellos.

Trabajo en este mundo del vino así que puse atención en el nivel “ojo”. Este es el más fuerte en las ventas en general. Si la góndola está dividida en 4 “repisas” la 3, de abajo hacia arriba, sería nivel ojo. Ésta es la que todos quieren. Simple, hay tanto vino dando vuelta que muchos que no quieren perder tiempo y miran de frente y elijen lo que más les parece bonito. Una decisión que toman en un par de minutos como mucho. Yo me quedé parado mirando. Creo que vi pasar al menos 12 personas comprando y yo seguía como un tonto mirando toda la selección de vinos. Retrocedía, avanzaba, me agachaba, tomaba botellas, revisaba valles, cosechas y marcas. Me quedó claro que los vinos están desordenados.

Soy cuadrado para ciertas cosas. Me gustaría ver los vinos por variedad y no por marcas. Me gustaría ver los vinos por precio dentro de las variedades. De esta forma puedo llegar y decir: “OK, hoy para mi lomo vetado con la jefa quiero un Cabernet. ¿Cuál podría ser? Mi presupuesto, digamos $4.000”. Este pensamiento va de lo global, lo que quiero tomar para mi comida, a lo específico, cuantos billetes quiero usar. Podría salir rápidamente con el vino ideal para mi comida.

Pasillo supermercado

Foto: NYT

Actualmente existe gran variedad de vinos en los supermercados. Un mejor orden en las góndolas (según variedad y precio) facilitaría mucho la compra.

Miraba a las personas pasar y pasar, y tomaban botellas de vino sin realmente mirar lo que estaban sacando. Era precio, la promoción supuestamente “atractiva”. Como soy busquilla salí con un vino que a mi gusto era el mejor precio calidad pero igual terminé mareado porque entre tanto volver, mirar, sacar y devolver compré un vino simple. Lo mejor venía después. Caminando por el supermercado me encontré varias veces con “promociones”. Esos carteles con grandes números dando la impresión de que eran una oferta. Vi a una persona sacar una botella y comentando lo “barato” que estaba. Ni tonto, fui por enésima vez a la góndola y gran sorpresa gran. Era el precio normal, ni oferta ni promoción ni liquidación final. Gol.

Mi conclusión de todo esto es que los supermercados quieren vender más vino embotella. Eso está bien. Capacitan a personas para que puedan asesorar. Excelente. Mejoran visibilidad para que los clientes puedan sentir que son bien servidos. Estupendo. Tienen diversidad para así lograr llegar a todo segmento. Visionarios. Pero…. Marea la cosa. Mi consejo: vayan a cuanta degustación de vinos hay, feria de vinos y prueben. Si les gusta, anoten qué vino, qué cosecha y el valle. Con estos datos en el iPod pueden ir al supermercado y comprar directamente lo que quieren y gustan. Además, mientras más vino tomamos, menos bebidas consumimos y ese es el gol de verdad. Y recuerden: hay dos razones para tomar vino: para quitar la sed y para prevenir la sed. Salud.

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