¿Cómo aprender a perdonar y liberarse?

La mayoría de nosotros guardamos semillas de resentimiento o rabia hacia alguien y muchas veces nos quedamos atrapados sin saber bien cómo salir. Aquí, algunas luces para lograr una liberación.

Para mí es usual ver en la consulta personas que llegan profundamente dañadas por causa de alguien más, generalmente acumulan sentimientos de rabia, impotencia y resentimiento en el tiempo, llegando a volver crónicas estas emociones, afectando su vida y relaciones.

Perdonar

Imagen: Aetos

Aferrarse al odio o a la ira nos hace más daño a nosotros que al agresor.

Todos tenemos heridas, traumas, sufrimientos que nos dejan atrapados en sentimientos negativos y dolorosos hacia los demás y nosotros mismos. Lo primero que tenemos que saber para comenzar a sanar esos dolores es que aferrarse al odio o a la ira nos hace más daño a nosotros que al agresor, nos mantiene unidos a él, privados de libertad. Si mantenemos rabia o rencor crónico hacia alguien, lo más probable es que esto sea porque no queremos perder la relación con esa persona, o perder el poder de nuestro rol de víctima frente a esa situación. Es en definitiva no hemos tomado la responsabilidad de lo que nos ocurrió, sino que esperamos que el otro haga algo para aliviar nuestro dolor.

Cada persona es cien por ciento responsable de sus propios sentimientos, independiente de lo que nos hayan hecho, cada uno de nosotros tiene el poder para transformar sus vivencias en aprendizajes y crecimiento personal. Al ser conscientes de este poder que se encuentra en toda experiencia humana, podemos hacer un cambio en nuestra percepción, valorando a las personas y circunstancias que nos han causado dolor de otra manera.

Esto no quiere decir en ningún momento  que haya que justificar o reanudar la relación con el agresor, tampoco cambiar nuestro comportamiento o dejarnos vencer, es un cambio que hago por mí, no por la persona que me ha hecho daño.

El perdón contiene la promesa de encontrar la paz que deseamos, de sentirnos aliviados y liberados, porque supone aceptar la verdad de nuestro propio derecho como seres humanos, entender que las situaciones dolorosas son oportunidades para crecer, tomar consciencia y desarrollar la compasión.

El perdón no es un conjunto de comportamientos sino que es una actitud, una decisión de no permitir que las circunstancias o hechos en la vida endurezcan nuestro corazón, sino que lo ensanchen, potencien y nos ayuden a ser mejores. Todo crecimiento supone un trabajo, un proceso que de no poder realizar solo, puedo hacerme ayudar por un especialista.

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