¿Qué es una crisis de pánico?

Las crisis de angustia o comúnmente conocidas como ataques de pánico, son vivencias desagradables que comienzan sin motivo aparente acompañados de un miedo intenso y ganas irresistibles de huir o buscar ayuda.

Las crisis de pánico son episodios de gran intensidad emocional que se inician de improviso, sin motivo aparente y que en muchas ocasiones son asociadas por la persona a situaciones o lugares donde ocurrieron por primera vez, por ejemplo al quedarse solo,  o en lugares donde circula mucha gente.

Como consecuencia a una crisis de pánico se genera un estado de “ansiedad anticipatoria” que es una preocupación continua de que la crisis se repita y  el temor a volver a enfrentar una situación parecida. Muchas veces el miedo a la idea de vivir algo similar crea en la persona más angustia que la crisis misma.

Crisis de Pánico

Foto: El Mercurio

Las crisis de pánico a veces pueden manifestarse cuando las personas duermen.

Algunos de los síntomas físicos que acompañan estas vivencias son: mareos, inestabilidad, sensación de “vacío en la cabeza”, debilidad, temor a desmayarse, sudoración, oleadas de frío/calor, malestar en el pecho, temblores o escalofríos, náuseas, ahogo, aceleración del pulso, hormigueo o adormecimiento de la piel y el cuerpo. Los síntomas emocionales guardan relación con temor a morir, perder el control o a volverse loco; también la sensación de ser otra persona o sentirse desapegado de uno mismo.

Existen ciertos factores ambientales que explicarían la aparición de las crisis, estas atañen estados de separación y abandono que pueden haber vivido las personas en el pasado o en la actualidad, y que se traducen en inseguridad y dependencia emocional con la sensación de estar desprotegido y ser vulnerable. Además se hallan gatillantes que inducen la ocurrencia de estas situaciones como son: el tabaquismo, abuso de alcohol y drogas, pastillas para adelgazar, exceso de estimulantes (café, bebidas energéticas), sucesos de vida estresantes, disfunciones a la tiroides,  trasnoches, etc.

La buena noticia es que las crisis de pánico tienen cura, el tratamiento más efectivo es la combinación farmacológica acompañado de psicoterapia, mejorando significativamente los síntomas en 6 a 8 semanas.

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