“¡1, 2, 3… Duérmete!”: La poco conocida historia de los estados de trance hipnótico

¿Sabías que fue el interés por la hipnosis lo que catapultó el descubriendo del poder del inconsciente?

Guía de: Psicología y Tendencias

trance hipnótico

La historia de los estados de trance es bastante más antigua de lo que podamos imaginarnos. Los primeros antecedentes de inducción de estos estados como medio de curación datan de culturas antiquísimas como la griega y la egipcia. En ellas, se utilizó llevar a los enfermos a templos del sueño en busca de curación.

Mucho más tarde, en 1027, el médico persa Avicena documentó el empleo terapéutico de estos estados; sin embargo, su trabajo no fue descubierto sino hasta el siglo XVIII. En ese entonces, Franz Mesmer trabajó mediante la manipulación de lo que denominó “magnetismo natural o animal” del cuerpo humano; lo anterior, mediantes imanes y sugestión.

Años después, José Custodio Faria –monje portugués- analizó el trabajo de Mesmer y concluyó que la capacidad de entrar en trance dependía exclusivamente del individuo y el poder de la sugestión. Al describir este fenómeno como algo totalmente natural, el autor logró rechazar las interpretaciones sobrenaturales que rondaban en la época en torno al “sueño lúcido”. Lo cual, le costó una vida de aislamiento y rechazo de la comunidad.

Faria jugaba el rol del “concentrador”; ayudando a la persona a alcanzar el estado mental deseado. Al respecto, decía: “Una vez elegidos sujetos con las aptitudes indicadas, les pido que se sienten y se relajen, que cierren los ojos, concentren la atención y piensen en el sueño. Quedan a la espera de nuevas indicaciones, y de repente, en tono suave o imperativo les digo: ¡Dormid! Y así entran en el sueño lúcido”.

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Después del trabajo de Faria, fue James Braid quien continuó el trabajo con estos estados acuñando el famoso término “hipnosis”. Con ello, Braid concluyó que la hipnosis no era un tipo de sueño; sino, más bien, un estado de concentración en una única idea con el resultado de una mayor susceptibilidad a la sugestión.

El trabajo sobre los estados de trance decayó durante varios años hasta la aparición del neurólogo francés Jean-Martin Charcot quien finalmente empleó sistemáticamente la hipnosis como tratamiento para la histeria. De ahí, que surgiera el interés de Breuer y Freud en este fenómeno y se pudiera descubrir el poder del inconsciente. La historia es bastante larga a partir de ahí.

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