Adolescencia y sexualidad precoz: ¿Qué riesgos corren los jóvenes?

Hoy en día, para muchos adolescentes, la conducta sexual prematrimonial se ha transformado en algo “normal”. Sin embargo, la conducta sexual precoz tiene sus consecuencias negativas. Si te interesa conocerlas, lee el siguiente artículo.

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Los datos acerca de la edad de iniciación sexual y la frecuencia de ésta varían en distintos países. En Chile, según el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV), en su 7ma Encuesta Nacional de Juventud realizada en 2012, el 71% de la población juvenil señala encontrarse sexualmente activa, mientras que 22% declara no haber tenido relaciones sexuales. En esta misma medición, llama la atención el aumento de la proporción de adolescentes sexualmente activos (de entre 15 y 19 años, alcanzando alrededor del 50%). Esta proporción habría aumentado considerablemente respecto de las mediciones anteriores.

Aún así, dentro de la región y en comparación con otros países, Chile mantiene una edad mediana de iniciación sexual más tardía -tanto en hombre como en mujeres-.

Ahora bien, no podemos olvidar que la actividad sexual temprana es algo que parece estar dándose cada vez a menor edad.

Lamentablemente, según expertos, la conducta sexual precoz tendría múltiples consecuencias negativas. De hecho, a mayor precocidad de la iniciación sexual, mayor sería el número de consecuencias.

En su libro “El adolescente y sus conductas de riesgo”, los autores entregan un listado de consecuencias de la conducta sexual precoz y de los embarazos tempranos.

En el caso de las relaciones sexuales tempranas, las consecuencias a corto plazo serían principalmente, las enfermedades de transmisión sexual. A largo plazo, podrían esperarse infertilidad y/o embarazos ectópicos. Asimismo, en el caso de sexo frecuente con parejas múltiples, a corto plazo es esperable contraer algún tipo de enfermedad inflamatoria pelviana. A largo plazo, se podría contraer cáncer cervical, SIDA, entre otros.

Por otro lado, la conducta sexual temprana estaría ligada a diversos factores: personales, familiares y comunitarios. Dentro de los factores personales, surgen: expectativas educacionales bajas, expectativas de futuro bajas, rendimiento académico bajo, dependencia de la actitud de los pares, uso de sustancias y conductas delictuales, entre otros. Respecto de los factores familiares surgen elementos como la pobreza, una baja educación de los padres, poca comunicación familiar y escaza unión; además de una alta permisividad familiar.

Para los expertos, la prevención primaria de estas conductas sexuales precoces sería clave. Lo anterior, implicaría el retraso del comienzo de las relaciones sexuales hasta que el adolescente esté listo para responsabilizarse por las consecuencias de su conducta.

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