Agresión en las personas: Su naturaleza, causas y formas de prevenirla

Existen ciertos factores situacionales que, según expertos, podrían favorecer el surgimiento de conductas agresivas. Aprendamos cómo prevenirlo.

Guía de: Psicología y Tendencias

La agresión está lejos de ser rara entre seres humanos; y, a menudo, toma formas inesperadas: desde burlas infantiles hasta formas de agresión que matan. Basta nada más con leer los diarios y/o ver las noticias todos los días; siempre nos encontraremos con distintos tipos de agresiones que ejercemos unos u otros contra nuestros pares y/o contra nosotros mismos.

La agresión se define como la conducta que tiene como meta dañar a otro ser viviente, que está motivado a evitar ese tipo de tratamiento. Las explicaciones a este tipo de conductas son bastante paradójicas. Inicialmente, se propuso que el ser humano estaría “biológicamente programado” para la violencia. Luego, se sustituyó esta idea por la concepción del hombre como poseedor de un instinto de lucha que lo haría incurrir en conductas agresivas.

abrazo1

Tras años de investigación, se generaron teorías del impulso que sugerían que la agresión provenía de condiciones externas que activaban los motivos de las personas para dañar o herir a otros. Dentro de estas teorías, la más famosa es la de la frustración-agresión. De acuerdo a ésta, la frustración llevaría a la activación de la conducta agresiva con el objeto de dañar a una persona u objeto percibido como la causa de la frustración. Con lo anterior, podríamos explicar varias de las conductas agresivas que podemos observar en nuestros estadios.

Ahora bien, las teorías modernas de la agresión, han generado modelos más elaborados que toman en cuenta el aprendizaje, las diferencias individuales, las cogniciones (pensamientos), el estado de ánimo y la activación de quien incurre en una conducta agresiva. Gracias a estos modelos, la agresión se considera causada por un amplio rango de variables que influyen en quien agrede a otro.

Existen ciertos factores situacionales que, según expertos, podrían favorecer el surgimiento de conductas agresivas. Entre ellos, se mencionan las altas temperaturas, el consumo de alcohol, el apiñamiento, la competencia, entre otros. Todos estos factores pueden conjugarse en distintos escenarios.

Sin embargo, a pesar de tener causas explicables, la agresión no es un conducta inevitable; es decir, es posible prevenirla y/o reducirla. Expertos en Psicología Social han mencionado las siguientes técnicas:

  • El castigo (aplicación de consecuencias aversivas) puede tener éxito, pero sólo bajo ciertas condiciones: siempre que sea contingente, seguro, fuerte y justificado.
  • La catarsis (hacer actividades vigorosas para reducir la agresión) parece no ser muy efectiva, pues sólo tendría resultados temporales.
  • Las disculpas (reconocimiento de las equivocaciones y pedir perdón) puede efectivamente reducir la agresión, cuando involucra además actividades que alejan la atención de las causas de la ira.
  • La exposición a modelos no agresivos también puede reducir la agresión de manera efectiva.
  • El entrenamiento en habilidades sociales y la inducción de estados afectivos incompatibles con la agresión (como el humor, la empatía) también han demostrado ser efectivos en reducir la agresión.

La invitación entonces es a educar estos últimos puntos; a modo personal, en nuestros círculos más cercanos, etc. Lo anterior, para ir siendo parte del cambio que quisiéramos que existiera en nuestra sociedad. Más allá de criticar las conductas agresivas de otros o de pedir castigo por lo que los demás han hecho; parece estar más a nuestro alcance transformarnos en esos modelos no agresivos que educan con el ejemplo. ¿Qué opinas tú?

Más sobre Psicología y Tendencias

Comentarios Deja tu comentario ↓
Síguenos en Facebook X